Hipótesis I: María Eugenia Sánchez Campodónico (67 años, ex docente jubilada con alteraciones mentales) pudo morir estrangulada 72 horas antes de ser encontrada quemada entre los escombros humeantes de su casa de Libertador al 1091 Este, Capital, al parecer, incendiada a propósito alrededor de las 2.20 del miércoles 28 de marzo pasado. Hipótesis II: para un grupo de investigadores policiales es probable que no haya muerto 72 horas antes y que el incendio no haya sido provocado.
¿Cómo resolver el polémico dilema? La cuestión no será sencilla para el titular del Segundo Juzgado de Instrucción Pablo Flores, ya que, a priori, ambas hipótesis parecen contar con un sustento firme.
La teoría de un crimen tiene como respaldo el informe del médico forense. Según las fuentes, ese profesional habla de una muerte por asfixia al ser estrangulado el cuello y de una data del deceso de unas 72 horas (los policías hablaron de olor putrefacto). Y las primeras estimaciones de bomberos instalan la teoría de un incendio intencional, pues en la casa no había electricidad ni gas, es decir los típicos elementos que hubieran provocado un siniestro accidental.
Sin embargo un grupo de investigadores duda de esas versiones porque dicen que al menos cinco testigos aseguraron haber visto con vida a la mujer antes de las 72 horas estimadas por el forense. Y porque al menos otro testimonio menciona un incendio accidental causado por la mujer el año pasado en el mismo lugar donde se inició ahora (una habitación del fondo) porque usaba leña y alcohol para sus menesteres, como hacer la comida.
‘Hay un testigo que dijo haber visto a la mujer 10 horas antes del incendio y otro unas 15 horas antes de ese hecho. Y al menos tres más dijeron haberla visto viva el lunes, cuando se supone que murió. Es extraño que alguien que no la conocía declare algo así, sabiendo que se expone a un falso testimonio. También se sabe que el año pasado la misma víctima causó un incendio por accidente donde se inició ahora’, precisó uno de los investigadores.
El caso es aún más extraño porque en la casa había unos $12.000 pesos, joyas y otras cosas de valor, que descartan el robo como móvil de un posible crimen.
