El fallo de la Cámara Federal de Casación Penal que hizo lugar a un recurso de habeas corpus para garantizarle a los presos sueldo y aguinaldo por realizar labores, equiparándolos con el resto de los trabajadores, provocó una inmediata reacción y polémica en ámbitos políticos y sociales.

Uno de los más críticos con la decisión de Casación fue el aspirante a la Presidencia Sergio Massa, al afirmar: ‘Mientras se garantiza el derecho de los presos a tener un sueldo, se le quita un ingreso a la gente con (el Impuesto a las) Ganancias‘. En tanto, Gerardo Milman, presidente del Partido GEN en Buenos Aires, ironizó diciendo que ‘esta idea puede significar que se busque garantizarle a los presos vacaciones pagas en los hoteles que administra Hotesur, empresa vinculada a CFK denunciada por irregularidades. ‘Y agregó: ‘Así caeríamos en la locura de que el Servicio Penitenciario Federal contrate a las empresas de la familia Kirchner como ya lo hicieron Aerolíneas Argentinas y las empresas de Lázaro Báez‘. Del otro lado, Francisco Mugnolo, Procurador Penitenciario e impulsor de la solicitud ante la Justicia, sostuvo que ‘el preso que trabaja debe tener todas las garantías de un trabajador en blanco y también realizar los aportes y las retenciones‘. ‘Aquí el empleador es el Estado y debe cumplir con las obligaciones que le demanda el derecho laboral -afirmó en diálogo con Cadena 3-. Es una paradoja, pero por lo menos el Estado intenta cumplir con una responsabilidad que tiene‘. Según precisó un detenido que trabaja ocho horas cobra unos 4.400 pesos. Según una nota del diario La Nación hay 25.000 presos de todo el país que trabajan en las cárceles en talleres industriales, fabricación de productos y tareas de limpieza. Es decir un 40 por ciento de la población carcelaria total, fijada en 64.109 personas. Bajo el hashtag ‘#PresosConAguinaldo‘, se escucharon distintas voces que se hicieron reconocidas pidiendo Justicia. ‘Este HDP me quemó viva a mi flia entera y ahora cobra sueldo, aguinaldo y vacaciones q bronca’!, escribió en Twitter Matías Bagnatto, el joven que sobrevivió al incendio de Flores donde murió toda su familia -sus padres y sus tres hermanos- el 17 de febrero de 1994 y por el que fue condenado Fructuoso Alvarez González, de 52 años.