La tragedia unió, una vez más, a los ciudadanos polacos, que dejaron de un lado la rivalidad política entre conservadores y liberales para llorar juntos por la muerte de Kaczinski y del resto de altas personalidades que viajaban en el avión siniestrado en el aeropuerto de Smolensk (Rusia).
El propio primer ministro y hasta ayer gran rival político de Kaczynski, Donald Tusk, no podía reprimir las lágrimas tras conocer la noticia, mientras miles de compungidos varsovianos acudían en masa a las puertas del palacio presidencial para depositar flores y velas.
"¿Por qué, por qué, Señor?", exclamaba una anciana con gruesas gafas de Sol, levantando las manos al cielo a modo de exigencia.
Junto a ella, algunos frailes entonaban cánticos religiosos y oraban por las almas de los muertos, mientras una interminable cola de cabizbajos ciudadanos esperaba su turno para firmar en el libro de condolencias.
"No es el momento de preguntarse por qué, sino de esperar", insistía el obispo metropolitano de Varsovia, Kazimierz Nycz, en una misa celebrada en la catedral de la capital que, como otras muchas ciudades, realizaba ayer actos religiosos en memoria de los fallecidos, en que se recordaba el misterio de Dios que supone la muerte.
"Siempre sufrimos, los polacos siempre sufrimos", decía otro anciano, que más allá del misterio divino comparaba el accidente de Smolensk con el atentado a las torres gemelas de Nueva York en 2001.
Para muchos polacos, se trata ya de la mayor tragedia nacional vivida por Polonia desde la II Guerra Mundial.
"Han muerto los jefes de las instituciones estatales más importantes, parlamentarios, sacerdotes, comandantes de las Fuerzas Armadas, el vicepresidente del Parlamento y líderes de partidos políticos", lamentaba el primer ministro antes de trasladarse a la zona del accidente.
Varsovia y el resto de ciudades polacas se tiñeron a lo largo del día del color rojo y blanco de cientos de miles de banderas nacionales, colocadas en casas particulares, edificios públicos y transportes como preludio de la semana de luto nacional que vivirá el país durante los próximos siete días.
También muchos medios de comunicación y portales web del país centroeuropeo se han adelantado a las jornadas de duelo y aparecen en blanco y negro, algo que hoy se generalizará en todos los periódicos, revistas y televisiones del país.
Ayer se supo que el líder de la oposición conservadora, Jaroslaw Kaczynski, hermano gemelo del fallecido presidente, renunció a última hora a viajar a Smolensk (Rusia), donde hoy se estrelló el avión presidencial.
El viernes, a última hora Jaroslaw Kaczynski decidió no viajar a causa del delicado estado de saludo de su madre.
Su lugar en el fatídico accidente lo ocupó el diputado de la formación conservadora Ley y Justicia Przemyslaw Gosiewski, compañero de partido de los gemelos Kaczynski.
También se supo que el presidente tenía previsto viajar a Madrid para ver el clásico español entre el Real y Bracelona, pero a último momento decidió encabezar el homenaje a las víctimas del stalinismo.
