El papa Francisco advirtió ayer que ‘con los chicos no se juega‘, en un fuerte pronunciamiento contra el abuso sexual de niños perpetrado por ‘bastantes‘ sacerdotes pederastas, algunos en Argentina, y dijo sentirse interpelado de pedir perdón a las víctimas por el daño causado.
El pontífice ratificó la política de ‘tolerancia cero‘ con los clérigos abusadores, al asegurar que la Iglesia no dará ningún ‘paso atrás‘ tanto en el tratamiento de este problema como en la aplicación de sanciones a quienes cometieron esos delitos. ‘Me siento interpelado a hacerme cargo de todo el mal de algunos sacerdotes. Bastantes en número, no en comparación con la totalidad. Hacerme cargo de pedir perdón por el daño que han hecho con los abusos sexuales a los niños‘, aseveró.
‘La Iglesia es consciente de este daño, es un daño personal y moral de algunos, pero hombres de Iglesia. Y no vamos a dar un paso atrás en lo que se refiere al tratamiento de estos problemas y a las sanciones que se deben poner, al contrario. Creo que debemos ser muy fuertes. Con los chicos no se juega‘, sostuvo. El Papa se refirió a los casos de abusos sexuales a menores de edad cometidos por clérigos, también en su país natal, en el marco de una audiencia en el Vaticano con integrantes de la Oficina Internacional Católica de la Infancia.
Francisco también alentó la defensa de los derechos de los menores de edad, la urgencia de impulsar proyectos contra ‘el trabajo esclavo, contra el reclutamiento de niños soldado y cualquier tipo de violencia‘. Asimismo, destacó la importancia de privilegiar a los niños y a los ancianos en la sociedad, porque, afirmó, ‘el futuro de un pueblo está en manos de ellos‘. El Papa reafirmó el derecho de los niños a ‘crecer en una familia, con un padre y una madre‘ y rechazó con firmeza toda experimentación educativa: ‘Con niños y jóvenes no se puede experimentar‘, sostuvo. Tras criticar los ‘horrores de la manipulación educativa‘ perpetrados por las ‘dictaduras genocidas del siglo XX‘, advirtió que estas ‘no han desaparecido‘ y llamó a estar alertas frente a los peligros del ‘pensamiento único‘.
La Iglesia recibió en los últimos tres años unas 1.800 denuncias de casos de abusos perpetrados por sacerdotes, sobre todo en las décadas del 60, 70 y 80.
Además, el Papa planteó por primera vez en público su oposición a los proyectos de ley para despenalizar el aborto. ‘Recordemos las palabras del Concilio: la vida, una vez concebida, debe ser protegida. El aborto y el infanticidio son crímenes abominables‘, dijo al recibir en el Vaticano a una delegación del Movimiento para la Vida. El Papa manifestó que ‘es importante reiterar la máxima oposición a cualquier ataque directo a la vida, especialmente inocente y sin defensa‘.
