En el fútbol, todo es dinámica. Todo cambia y en sólo tres fechas en las que no pudo ganar, a Atlético Unión le aparecieron demasiadas complicaciones que lo han llevado a una minicrisis de la que solamente este mismo Unión puede sacarlo. Con esa presión, con esa necesidad, hoy Unión irá a Mendoza para visitar a Gimnasia y Esgrima (16.30) en busca de lo que perdió: puntos, fútbol y paz. En ese orden o en cualquiera, pero sabiendo que sólo logró 2 de los últimos 9 en juego, que no gana desde hace tres capítulos y que de esos tres partidos, dos fueron de local, las pretensiones estadísticas son más que grandes. Pero está también la necesidad anímica y futbolística de recomponer esa imagen que lo hizo sólido, contundente y rival complejo en cualquier cancha. Y Mendoza tal vez haya sido el lugar en el que se mostró más firme que nunca cuando derrotó a Maipú en el Este mendocino. Esa fue su mejor producción en todo lo que va de este Federal A y eso será lo que intentará recuperar ante un rival que viene en ganador, que festejó como visitante y que aspira a ser uno de los rivales directos del Azul en la pelea por meterse en los primeros 4 lugares de esta Zona 2.
En Unión, el golpe de haber empatado angustiosamente ante San Lorenzo, llevó a que se cambie modelo y algunos nombres. Lo principal será el regreso a la línea de cuatro en la defensa con la nueva zaga central que será Aciar-Martínez por la lesión de Rudisi, mientras que los laterales serán Eduardo González y Mateo Martinelli. En el mediocampo, habrá dos regresos ya que Ariel Sánchez será el volante izquierdo y Leonel Natalicchio irá como volante central. Para tratar de manejar la pelota y la creación, el técnico Laciar decidió jugarse por la dupla Molina-Acevedo, colocando de punta a Lisandro Sacripanti. Unión necesita demasiadas cosas en Mendoza. Gimnasia no es sencillo pero el Azul sabe muy bien que todo depende de Unión.
