La Argentina se ha sumado a las naciones con metas bien definidas para reducir los efectos de los gases de efecto invernadero, entre otras medidas ecológicas a ejecutar en el corto y mediano plazo, en el marco mundial de medidas para frenar el cambio climático y asumir el compromiso global de la Cumbre climática en diciembre próximo en París.
En ese sentido se busca diversificar la matriz energética nacional, altamente dependiente de los hidrocarburos, dado un giro sustancial en busca del aprovechamiento solar tendiente a disponer de energía limpia y renovable. Sobre esa premisa se ha creado el Sistema Argentino de Evaluación de Energía Solar (Enarsol) con más de 30 estaciones de medición de la radiación solar en tiempo real. A partir de estos estudios será elaborado un mapa que cuantifique la calidad del recurso energético en diferentes regiones del país.
Se trata de un emprendimiento destinado, en particular, a atender las necesidades del agro, que llevarán adelante el INTA con la empresa Y-TEC, conformada por YPF, el Conicet y la Universidad Nacional de Luján. El grupo busca evaluar con precisión las posibilidades económicas de la generación solar mediante centrales de paneles fotovoltaicos para abastecer a localidades rurales alejadas del sistema interconectado nacional. La estrategia incluye particularmente al sector agropecuario y ya dispone de 10 nodos instalados en el Litoral, Buenos Aires y Río Negro, lugares donde no se disponía de información precisa sobre la disposición del recurso para la generación eléctrica.
Frente a este panorama energético renovable San Juan lleva una delantera de liderazgo nacional en cuanto a la instalación de centrales de paneles fotovoltaicos para producir energía limpia, barata y renovable, que se complementa con la generación hidroeléctrica de nuestros diques. Sin embargo, en el territorio sanjuanino no tiene igual avance en el desarrollo de la energía eólica, no obstante contar con zonas con vientos puntuales como en los valles cordilleranos, por ejemplo.
Por eso se necesita conocer el potencial eólico local, para lo cual deben instalarse equipos para conocer los lugares y la frecuencia diaria de los vientos en tiempo real, instalando estaciones de medición de esas corrientes, de la misma forma que el Enarsol estudia la factibilidad energética solar. Nuestra geografía permite el aprovechamiento de estas dos fuentes inagotables y hay experiencias que lo confirman.
