La Argentina está entre los cuatro países con mayor potencial en gas y petróleo no convencionales, señala un informe del Departamento de Energía de los Estados Unidos. Sostiene que nuestro país está segundo en potencial de gas no convencional técnicamente recuperable, con 22.710 billones de metros cúbicos, detrás de China y en petróleo no convencional es cuarto, con 27.000 millones de barriles recuperables, debajo de Rusia, Estados Unidos y China.
Este gigantesco potencial energético argentino, que supera a Libia, Venezuela, México, Pakistán, Canadá, e Indonesia, en la lista de los 10 primeros países con reservas atípicas de hidrocarburos, choca bruscamente con el presente: hemos perdido el autoabastecimiento y el enorme drenaje de divisas para importar gas y petróleo se torna insostenible.
Argentina perdió el autoabastecimiento energético, una meta que demandó 82 años de trabajo desde el descubrimiento del petróleo en 1907, hasta 1989. Y en esta década creció la dependencia externa de manera sustancial por la ausencia de inversiones, desalentadas por los desaciertos políticos. El ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, reconoció esta paralización que afecta al país y afirmó que se podría alcanzar hacia 2016 el abastecimiento interno. Sin embargo, los especialistas sostienen que tal pretensión demandaría un esfuerzo no menor de 10 años, según Jorge Lapeña, director del Instituto Argentino de la Energía "General Mosconi”.
Es que es imposible revertir el largo abandono sin grandes inversiones y con las seguridades políticas y jurídicas que hagan atractiva la reanudación de un proceso extractivo que es lento y de alta complejidad.
