La economía argentina paulatinamente comienza a mostrar signos de recuperación, aunque los analistas advierten que podría encontrar un freno a mediano plazo si no se solucionan problemas estructurales, ya que varios sectores producen casi al máximo de su potencial, a pesar de la crisis.

Según el Indec, la industria trabaja al 70% y si bien hay margen para producir sin nuevo capital, el panorama es muy diferente al que posibilitó la recuperación de la crisis de 2001. Cualquier plan de reactivación requiera una sintonía fina con más inversión, estímulos fiscales y crediticios. Las áreas más comprometidas son el refinado de petróleo, papel y químicos, que están al 80% del potencial. En el petróleo, en julio de 2007 se trabajó al 99,3% de su capacidad y ahora sigue al 90 por ciento. La crisis global golpeó fuertemente a la metalmecánica básica y automotores. En septiembre del año pasado, previo a la quiebra de Lehman Brothers, trabajaba al 98% de su capacidad y las automotrices al 75%; hoy lo hacen al 59% y 51% respectivamente. La utilización de la capacidad instalada que el Indec mide en la industria permite anticipar los tiempos de recuperación al cambiar las condiciones externas.

Es así que con varios sectores de la economía trabajando cerca de sus máximos niveles de producción, conjuntamente con un repunte de la actividad a la vista, el Gobierno nacional debería facilitar la incorporación de nuevo capital para que el proceso productivo no entre en una fase de recuperación lenta, sino por el contrario, pueda superar con dinamismo, los niveles de producción previos a la crisis.