La adivinación considerada como una forma de magia, es una forma ritual que se sustenta en la práctica de ciertos conocimientos fácticos, orientados a obtener predicciones o informaciones acerca del futuro.
También la adivinación ha sido conceptualizada por los antropólogos, como un sistema para obtener y descubrir lo escondido o recóndito, un universo extrahumano en donde se concibe y establece el destino de los hombres.
Su origen se remonta a tiempos antiquísimos y formó parte del sistema de creencias tanto de los pueblos denominados ágrafos como así también de aquellas culturas que llegaron a ser grandes civilizaciones. En éstas últimas, las prácticas adivinatorias llegaron a tener status institucional siendo auténticos instrumentos para interpretar el mundo real. Aún lo apartado en el tiempo de éstas consideraciones, la adivinación, lejos de haberse diluido, continúa vigente.
La adivinación -vista desde la antropología- emplea variadas técnicas para resolver sus propósitos. Una de ellas es el empleo de ciertos medios que son independientes de la persona que hace de adivinador, ésto es cuando utiliza datos u objetos para consumar su objetivo. En éstos métodos, el azar es el elemento principal.
Ha habido y aún preexisten diversas formas de adivinación, tales como la quiromancia, que es la observación de las líneas de la palma de las manos, muy utilizada en la cultura gitana. La cleromancia, que consiste en "echar las suertes", en un sorteo en el que se utilizan objetos materiales como los dados, o la ornitomancia, que reside en los augurios que se consiguen a través de la interpretación del canto de las aves y que fue utilizada por los desaparecidos indígenas huarpes.
Pero sin duda alguna, la forma adivinatoria que ha perdurado con más fuerza es la astrología, practica profética universal. Esta forma de magia se basa en que la existencia del hombre está orientada por los movimientos astrales que estuvieron presentes en el lapso de su nacimiento. Se desarrolló en la Mesopotamia, luego se difundió en el mundo occidental, tuvo gran florecimiento en el medioevo y actualmente el hombre moderno la utiliza permanentemente, a tal punto que existe una bibliografía astrológica incalculable, lo mismo que la cantidad de astrólogos e incluso hay horóscopos electrónicos.
Según los entendidos, esta propensión por saber el futuro, se sustenta en la inseguridad que tiene el hombre en si mismo, y por la gradual secularización que irrumpe su existencia.
