A fines del 2009 y principios del 2010 fueron los pronósticos de cosecha -al menos, poco precisos- del INV que generaron incertidumbre y metieron mucho ruido en el mercado de precios. Esta vez, fueron las heladas tardías de fines de octubre y los primeros días de noviembre que golpearon a algunos oasis productivos de Mendoza. Encima, con estimaciones dispares y efectos sobre los cultivos que no se podrán observar en su totalidad hasta el cuaje de los racimos -esto ocurrirá en unos 10 días advierten los técnicos-. Por eso, esta situación ha vuelto a tensar los ánimos, fundamentalmente, en los empresarios que ven el clima propicio para la aparición de las primeras especulaciones en función de los precios de la uva de la próxima cosecha. Mientras tanto y a simple vista, en algunas zonas productivas de Mendoza -especialmente en uvas de alta gama-, los daños serían importantes y generan dudas sobre el futuro la producción de ese segmento. Los bodegueros están preocupados, y aseguran que por todo el contexto, la temporada pasada y parte de ésta, se llegaron a pagar entre $4 y $5 el kilo de uva de un buen varietal tinto de las zonas de Agrelo, Ugarteche y Perdriel, en el departamento de Luján de Cuyo, justamente uno de los sectores más castigados por las heladas tardías y el viento zonda. Por su parte, los técnicos del INTA indicaron que cuando un fenómeno de esta naturaleza golpea los cultivos, el efecto en la planta se produce en el ambiente celular, es decir, se congela el agua provocando, entre otros daños, su deshidratación o la ruptura de la misma célula. "Cuando llegue el cuaje de los frutos observaremos si hay ‘corrimiento’, es decir, racimos incompletos, recién sabremos la importancia del daño ocasionado a la producción", sostienen.

Dirigentes y empresarios ya se han mostrado desconcertados y preocupados por los precios de la próxima vendimia, que repercutieron en las góndolas y en el consumo. Los datos aportados por el INV, reflejan la caída de los despachos durante septiembre, que se desplomaron un 12,23% en el mercado interno -casi 8% en el total de los primeros 9 meses del año-. "El coctel es explosivo", auguraba un reconocido empresario del sector. "Con una inflación que seguramente va a cerrar el año en el 25%, un tipo de cambio clavado en $4, los costos de producción que siguen la carrera desbocada de la inflación y ahora las especulaciones sobre los precios de la nueva cosecha, no hay productividad que aguante", advirtió.

Distinta fue la reacción de un sector de productores en el oasis Este mendocino, que vivieron el golpe de las heladas, como una oportunidad para recomponer el precio de los vinos básicos. Si bien fue una zona donde la helada de finales de octubre golpeó en franjas y produjo menores daños -según las primeras estimaciones-, aseguran que "por las inclemencias del clima, este año no va a haber vino y la cosecha estimada va a ser menor entre un 20 y un 30%. Los precios ficticios que se están pagando de $0,90 para los blancos básicos y de $1,90 para los tintos en el mismo segmento, en breve se van a tener que tonificar", advertía un dirigente de esa zona vitivinícola.