Por un lado, el confort, las atenciones y las comodidades para trabajar que tuvieron en un sector del Centro Cívico especialmente acondicionado para ellos. Por otro, el infortunio de estar atrapados en corralitos al costado de la pista del aeropuerto al que llegaron los primeros mandatarios y del escenario desde donde la presidenta Cristina Fernández inauguró obras para San Juan.

Parte de la planta baja del Centro Cívico se vistió de gala para la prensa. Hubo mesas y sillas vestidas, boxes con computadoras conectadas a Internet y teléfonos y habitaciones dispuestas para el trabajo de fotógrafos y camarógrafos. Todo eso coronado por un servicio de catering atendido por mozos que repartían bebidas y comida a los trabajadores de la prensa.

Pero nada de esa comodidad se vio en el aeropuerto Domingo Faustino Sarmiento, donde los periodistas estuvieron metidos en un corralito ubicado al costado de la pista y se tuvieron que conformar con ver de lejos a los mandatarios.

En el colegio Manuel Alvar López, de Chimbas, hasta donde la presidenta Cristina Fernández llegó para inaugurar el establecimiento y otras obras, también los esperó el cubículo armado con rejas. Con calor y apretados, los periodistas quedaron encerrados y tuvieron que ver la entrada de Cristina por la ventana. Pero la espera y la incomodidad quedaron en el olvido cuando la Presidenta se acercó al vallado y respondió las preguntas de los cronistas. El que también se quedó contento fue Pablo Camaití, cronista de CQC, quien esperó a Cristina en el patio de la escuela, se sacó fotos con las personas del público que se acercaron a él y pudo hacer su entrevista cuando la Presidenta salió del establecimiento.