Un paciente de 16 años ya pesa 140 kilos y a otra niña de 17 no le pudieron hacer un estudio por la cantidad de grasa en su cuerpo. Los casos de obesidad en chicos de 10 a 19 años generan preocupación en el Hospital Rawson y un trabajo interno que realizaron residentes en el Consultorio de Adolescencia afirmó esa inquietud. Es que reveló que la mayor cantidad de diagnósticos en el último año en ese sector fue justamente por obesidad. De un total de 100 diagnósticos diferentes correspondientes al Sistema Internacional de Clasificación de Enfermedades, el 15,3% fue por obesidad. De acuerdo a ese informe, entre marzo de 2015 y marzo de 2016 detectaron a 106 chicos con esta patología.
El dato no puede ser contrastado aún con otros periodos porque no existen estadísticas previas en ese centro de salud, pero genera preocupación, según admitió el responsable de Adolescencia perteneciente al Servicio de Pediatría, Jorge Castro. ‘Es una situación que nos tiene preocupados y si bien uno va advirtiendo cada vez más casos en nuestra área de Adolescencia, este estudio le puso un número a esa sensación’, dijo. Y agregó que asociadas a la obesidad aparecen también otras patologías graves que obligan a internaciones de pacientes incluso con sus funciones renales afectadas. ‘Estamos hablando de chicos, de adolescentes de 15 o 17 años’, expresó Castro.
El informe fue elaborado por los médicos residentes Pamela Murad, Daniel Gualpa y Erica Sosa y tomó las historias clínicas de 692 pacientes entre 10 y 19 años cuyos diagnósticos concordaban con el Sistema Internacional de Clasificación de Enfermedades, que pasaron por el Consultorio de Adolescencia. Y la prevalencia de obesidad como mayor diagnóstico los terminó sorprendiendo, porque incluso las consultas superaron a faringitis aguda (13,15%), control de rutina (12,71%), cefalea (6%) y gastritis (3%), entre las cinco primeras.
‘El estudio buscó determinar cuál era la patología predominante en Adolescencia del hospital y si bien no teníamos preconceptos, pensábamos que podían ser mayores las vinculadas a enfermedades estacionales, como las respiratorias. Entendemos que este resultado tiene que ver con estilos de vida poco saludables entre los adolescentes, que no hacen actividades físicas, no tienen una alimentación balanceada y dedican más tiempo a cuestiones tecnológicas y comida rápida’, dijo Murad. ‘La obesidad es una patología que se puede prevenir y que es reversible, aunque necesita continuidad de tratamiento’, añadió.
A su vez, Jorge Castro acotó que a mayor cantidad de horas de pantalla, los chicos duermen menos y al final se altera el circuito endocrino. ‘De acuerdo a estudios transdisciplinarios, en los chicos que tienen menos de 7 horas de sueño nocturno aparece el síndrome de la gordura. Es decir, a menos horas de sueño mayor incidencia de la gordura. Todo impacta en el organismo, sumado a que realizan poca actividad física’, indicó.
