Ayer se escribió un nuevo capítulo en la novela que intenta resolver un problema complejo para la industria vitivinícola y que ya trajo roces entre el Gobierno de San Juan y Mendoza: casi 200 millones de litros de vinos que sobran y que complican la ecuación del mercado.
Los ministros de Producción de ambas provincias, Raúl Benítez y Raúl Mercau, tomaron contacto ayer en la tarde a través del sistema de audioconferencia y pusieron sobre la mesa las propuestas que barajan para solucionar el problema de uno y otro lado.
Sin llegar a un bosquejo de aquellas medidas que resuelvan el problema, el Gobierno sanjuanino pretende que Mendoza se haga cargo del denominado “operativo sostén”, es decir, el que permita ayudar a subir el precio.
El funcionario sanjuanino dijo que si bien no hay nada resuelto, la idea local es solamente apoyar financieramente a los productores más chicos que quieran exportar vino a granel, con dinero que vaya destinado a aliviar los costos logísticos, por ejemplo fletes.
“Vamos por el buen camino, pero el jueves que viene nos reuniremos para afinar el lápiz de cuáles son las mejores medidas”, contó escuetamente Benítez. Del lado mendocino, barajan dos alternativas: por un lado, una política de retención de stock, y por otro, alentar las exportaciones a partir de un subsidio en el precio de referencia de los vinos, con la diferencia que ese apoyo iría principalmente para los grandes de la industria vitivinícola.
Mercau ayer por la mañana y previendo la reunión con Benítez, tomó contacto para saber la postura de los principales dirigentes, con el Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, Bodegas de Argentina y la Unión Vitivinícola Argentina.
