La pedagogía, ciencia con propio estatus epistemológico, enfrenta en este tercer milenio tres dimensiones concordante a los problemas actuales de la educación: el primero respecto a la condición humana de la persona y sus valores, el segundo respecto a las relaciones de tracto educativo y el tercero que promueve la identidad del hombre como hacedor de cultura.
Con respecto al primero la Pedagogía advierte en sus planteos una crisis relativa a la concepción del ser humano. Las instituciones dedicadas a la formación del hombre en sus diversos aspectos, no atinan a dar un concepto de "hombre” (pero lo suponen), lo cual implica no querer asumir un riesgo que devele la posición que frente a él tienen. Por otra parte no se termina de consensuar y definir acerca de cuándo hay vida, respecto de la concepción, pues ello directamente incide en el concepto de persona por nacer, lo cual justificaría el aborto o pondría en tela de juicio el derecho a decidir sobre su cuerpo que tendría la mujer, posición de los movimientos feministas que sostienen una "discriminación” si así no pudieran. Señálase además que el INADI, mantiene un enfoque evasivo, pues tampoco define los derechos del niño concebido y su no discriminación.
Por su parte el sistema educativo de nuestro país continúa manteniendo referencia en estándar numérico a los educandos, se juzga por la cantidad de escolarizados o promovidos y no por los valores y formación humana recibida, de hecho, la curva de medición de la calidad educativa pasa por el conocimiento y no por la formación humana de la persona lo cual significa un dato reducido a la realidad de contenidos y no de actitudes. Los valores que promueven la virtud, prudencia, respeto y humildad, han sido suplantados por conceptos tales como solidaridad, dedicación, aplicación y habilidad, como si los anteriores ya no existieran.
Los valores personales y sentimientos patrios suelen ponerse en tela de juicio. Frente a los argumentos de razón, la verdad, no tiene nada que hacer pues es relativa a cada experiencia personal: de esta manera la moral se ve sensiblemente vulnerada. El modelo ejemplar de patriotas o hacedores de la patria no impacta lo suficiente como construcción de las representaciones populares pues las figuras del hoy, televisivas, artísticas o deportivas, son los modelos actuantes.
En cuanto a las cuestiones educativas se observan en la formación de los vocabularios infantiles términos laxos, temporáneos o del momento sin incorporación de palabras tipos prototipos de vocablos de futuros adultos. Hacia la adolescencia dificultades importantes en la escritura cada vez en aumento y agudizado el problema por el avance del manejo tecnológico. Poca fluidez en la lectura y falta de pronunciación adecuada desde el nivel medio. Redacción y composición de poca creatividad, uso desmedido de fotocopias y poco trazo de pulso. Letra manuscrita prácticamente nula y trazos desmejorados en imprenta.
Lectura en franca disminución y sin comprensión lectora. Existe una ejercitación variada en distintas materias aunque no hay una coordinación para un fin práctico común en proyección a la evaluación profesional.
En cuanto a la promoción de la identidad y factor cultural el conjunto de estímulos emitidos por los medios de comunicación en sus diversas formas de videos e imágenes y el bombardeo permanente de sugerencias por acrecentar las relaciones humanas no evalúan calidades sino cantidades. La formación y constitución familiar desde la pareja está supliendo la institución matrimonial. La relación vincular que no puede ser sostenida puede desintegrarse con suma facilidad pues otra la puede suplantar. La familia no es la única referente a los "límites” de la persona. Hoy postulados de "libertad” dan "mayor independencia a la juventud”. El trabajo sobre los alcances y límites de la conducta pasa por dejar hacer, tener la propia experiencia sin tomar la experiencia del adulto.
El mayor desafío del educador de hoy está en definir no sólo su propio proyecto de vida, sino el proyecto de país que se quiere. Notar y hacer notar la realidad marcando los hechos es observar el punto de partida de nuestro propio futuro, el futuro que proponemos, el hombre que queremos.
Los problemas educativos de hoy son responsabilidad de todos pues como "’actores de la enseñanza”, estado-pueblo, escuela-familia, vecino-ciudadano, estamos comprometidos desde el presente y para nuestro futuro.
