Fue un caso más de violencia de género que terminó en crimen, según el juez. Una dramática historia que comenzó en el 2007 cuando Carolina Tejada se fue a vivir con el contratista Segundo Melián (24 años mayor que ella) y cuya relación sentimental, de la que nacieron dos chicos, duró apenas tres años a raíz de las constantes conductas agresivas y posesivas del hombre. A la separación le siguieron otros 3 años de tormentos por el hostigamiento y la obsesión que Melián tenía con ella. La situación se tornó más violenta: el 16 de noviembre y el 28 de diciembre de 2013, él la amenazó de muerte. Y lo que tanto parecía insinuar Melián, tuvo su punto culminante el 18 de enero último con otro de sus supuestos ataques de furia golpeando sucesivas veces a Carolina, primero con el mango de un rifle y después con un palo, hasta hundirle el cráneo y desfigurarla, todo esto frente al hijo de ambos de 7 años. Los policías que llegaron esa noche recuerdan que ella balbuceaba y lo único que alcanzó a decir fue ‘palo, palo’, señalando a ese madero cilíndrico de 45 cm de largo y 4,5 cm de diámetro con el que le habían pegado, y que Melián pronunciaban sin arrepentimiento: ‘yo he sido, yo le pegue a la pu…, gorr…, la tendría que haber matado’. Tres días después, Carolina murió en el hospital.
En resumidas cuentas, esto es lo que el juez Maximiliano Blejman cree que sufrió Carolina Beatríz Tejada (37) durante la conflictiva relación que tuvo con Segundo Ernesto Melián (61) hasta la fatídica noche en que quedó moribunda en la puerta de la finca Berenguer en calle Yapeyú, en el distrito Dos Acequias, San Martín. Esta semana, a poco más de 2 de meses de su muerte, el magistrado dictó el procesamiento contra el contratista por homicidio doblemente agravado: por el vínculo y por femicidio, una figura implementada en el Código Penal desde fin del año pasado y que puede significar una pena de reclusión perpetua para el acusado, según fuentes judiciales. Si bien la defensa de Melián ya adelantó que apelará el fallo argumentando que cometió el crimen en un estado de emoción violenta; en la resolución, el juez del Cuarto Juzgado de Instrucción citó testigos y hechos que refuerzan la hipótesis del femicidio, dado que entendió que el asesinato se dio en un contexto de violencia de género.
