Según datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), actualmente el 55% de las pequeñas y medianas empresas -Pymes- argentinas, unas 335.500 firmas, son dirigidas por empresarios menores de 40 años. De cada tres empresas que nacen, dos son proyectos de jóvenes emprendedores y con nuevas ideas para los negocios.

Es una potencialidad muy grande, compuesta por personas con edades cada vez menores, en la búsqueda de oportunidades de mercado y con el objetivo de hacer trascender sus iniciativas. Los proyectos van desde la fabricación de mejores bienes de consumo, hasta la introducción de productos con bajo costo y aplicaciones basadas en la inventiva. Esto tiene también riesgo inicial ya que 8 de cada 10 jóvenes fracasan en los primeros dos años, por lo que sólo el 20% de los proyectos logra madurar en un negocio floreciente.

Los obstáculos que se presentan son la alta presión impositiva y sin acceso al crédito, la poca experiencia dirigencial y la inexistencia de programas continuos que apoyen la subsistencia de negocios nacientes. Esas son algunas de las tantas dificultades que deben enfrentar los jóvenes que eligen el camino de emprender, sumado a que la coyuntura desfavorable de los últimos años ha frenado desarrollos de este tipo.

A su vez, los expertos advierten que en países emergentes como la Argentina, muchos jóvenes buscan materializar las ideas más por necesidad que por oportunidad, y eso los lleva a no evaluar correctamente el negocio o no tomar los recaudos necesarios. Sin embargo, los jóvenes son los que revolucionan los negocios con innovaciones e ímpetu, asumiendo riesgos, por lo que no hay que dejarlos solos. Por ello la importancia del apoyo estatal, como lo ha expresado el gobernador de San Juan, Sergio Uñac, con una convocatoria puntual en el mensaje ante la Legislatura.

Afortunadamente Argentina tiene una cultura emprendedora muy fuerte y arraigada que se potenciaría con más apoyo oficial a fin de que esta generación no se frustre en el intento de aportar el crecimiento económico. La juventud busca salir del desempleo, u obtener mejores ingresos, razones que llevan a aplicar los conocimientos de la profesión, independizándose con sus propios emprendimientos en áreas que ofrecen nuevas oportunidades, como alimentos, indumentaria, electrónica, construcción y servicios en tecnologías de la información.