El 26 de mayo último se desarrolló un tributo a la sobreviviente del Holocausto Irene Dab, declarándola "Personalidad Destacada de los Derechos Humanos de la Ciudad de Buenos Aires", en reconocimiento a "su invalorable aporte a la memoria del Holocausto". Y es el de Irene y cada testimonio una posibilidad que nos permite acercarnos al inmenso tema de la Shoá, aun sabiendo que entre el testimonio y su transmisión y la propia vivencia de quien allí estuvo… hay un abismo.

Irene, una niñita de 5 años, estuvo encerrada en el Ghetto de Varsovia. Fue sacada por su padre en medio de un grupo de prisioneros-obreros. Fue escondida por distintas familias en la zona aria. A esa edad aprendió a hablar cuando se podía, a reír cuando se podía, a toser cuando se podía, a moverse cuando se podía, a permanecer en una bolsa o salir de ella, si se podía… Irene tuvo gente que la cuidó y la quiso y le enseñó todo aquello que fue necesario para que ella pudiera fingir, mentir, para salvarse de los nazis. Ha dado testimonio en toda la Argentina y yo la he acompañado. Nos hemos acompañado. Por ello quiero destacar su militancia en Derechos Humanos, en el Instituto para la Enseñanza del Holocausto; en el Museo del Holocausto de Buenos Aires; en el Grupo de los Niños de la Shoá y en Generaciones de la Shoá. Siempre se dedicó a contar y a llegar a los jóvenes, a las nuevas generaciones, apostando al legado y a la memoria.

Al referirse a los acontecimientos vividos dijo: "Por qué recordar y por qué contar. Quiso el destino que me tocara vivir en un trágico momento de la historia de la humanidad, que hoy recordamos con el nombre de Holocausto, y también quiso el mismo destino que hoy pueda recordarlo ante ustedes, como lo he hecho en los últimos años frente a variadas audiencias. Lo que trasmito en mis relatos no son simples recuerdos, sino que ellos configuran en mí una presencia permanente e importante que se inserta en todos los actos de mi vida. Es una vivencia haber tenido que soportar la vehemencia, la crueldad, la obstinación de aquellos que quisieron exterminarnos y no dejar rastro de nuestro pueblo sobre la tierra. Es la vivencia de haber sobrellevado y tolerado situaciones límites y haber podido, sin embargo, sobrevivir".

Me impacta profundamente cuando Irene Dab relata en su libro "Contar para vivir" acerca de sus sentimientos en relación a sus tiempos de niña: "Mi niñez no fue niñez. Yo no tenía idea de cómo se jugaba. Sabía que un chico debía jugar, y hacerlo de una cierta manera, pero hubo parámetros que aprendí con la profesión (Irene es psicóloga), porque era algo ajeno, ya que no lo había vivido. Yo recuperé la niñez con mis nietos a través de su sensibilidad y su fresca manera de ver el mundo. Con sus miedos, sus alegrías, sus juegos. Como nunca tuve juguetes procuré que a ellos no les faltara ninguno. Se los regalaba, los llevaba a la juguetería y disfrutaba de verlos correr de uno a otro, sin saber por cuál decidirse".

Me pregunto por los niños de la guerra y en la guerra, los niños en medio de ese horror, por los que fueron dados a otras familias, por los que se escondieron en graneros, cloacas, roperos, los que fueron enviados solitos en el Kindertransport, los que fueron llevados a conventos, por los que corrieron por los campos, por los que llegaron a los bosques, por los que fueron alcanzados por las enfermedades, los que cambiaron su religión, por quienes fueron silenciados para siempre…

En este sentido la provincia de San Juan hace su significativo aporte mediante la ley 8.333 que declara al 12 de junio de cada año como "Día provincial de las niñas, los niños y adolescentes por la inclusión y la convivencia contra toda forma de violencia y discriminación".

Cada uno de los fragmentos de los films o de las obras de teatro, o de los libros nos permite homenajear a las víctimas que fueron asesinadas. También a quienes sobrevivieron a la Shoá, saber algo de sus sensaciones y sentimientos, y conocer su amor a la vida, su continuidad, su poder de resiliencia.

Hoy, nuevamente cerca de ellos, siempre cerca de Ana, Mira, Rojele, Janka, Miriam, Tomás, Joseph, Iankl, Arie, Melej, Rutka, Sara, Teresa, Zenon, Ester, Lea, Tamara, Tauba, Rosa, Erika, Helene…