El terremoto registrado el martes por la noche puso a prueba el nuevo gobierno de la presidenta Michelle Bachelet, que recién asumió su segundo mandato el pasado 11 de marzo. El sismo de 8,2 grados puso a prueba las medidas gubernamentales de resguardo de la población.

‘Todas las estructuras funcionaron como corresponde. Hubo información inmediata y oportuna para poder tomar las decisiones que correspondían‘, declaró la presidenta Michelle Bachelet en la ciudad de Iquique, a 1.857 kilómetros al norte de la capital, hacia donde se trasladó a primera hora de ayer.

‘Se ha respondido como corresponde, adecuadamente‘, agregó tras reunirse con autoridades regionales para conocer los daños causados por el sismo. ‘Los organismos institucionales, tanto de la intendencia como del Ejército, han operado con mucha solidez y rapidez en esta emergencia‘, informó el subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy, tras arribar horas antes que Bachelet a Iquique.

Algo muy distinto a lo acontecido en el terremoto de febrero de 2010 de una magnitud de 8,8 y que golpeó al centro sur de Chile, cuando Bachelet concluía su primer mandato. En esa ocasión se criticó duramente a la mandataria porque no se

alertó oportunamente a la población sobre el tsunami que sucedió al sismo. Esta vez se decretó casi inmediatamente después del terremoto una alerta de tsunami en toda la costa chilena, de unos 5.300 kilómetros de extensión.

Debido a ello, casi un millón de habitantes pasaron la noche acampando o en refugios en la zona alta de las ciudades, para mantenerse alejados de la costa una vez que se dio la alerta de maremoto, que sólo fue levantada durante la madrugada.

Pese a la disminución del riesgo, en todas las localidades costeras de Chile se suspendieron las clases ayer.

La presidenta Bachelet destacó el comportamiento de la población, que calificó de ‘ejemplar‘, al realizar la evacuación de las zonas costeras con bastante calma, aunque muchas personas no siguieron la instrucción de dirigirse a las zonas altas caminando y no en automóviles, lo que causó atascos.

‘Chile es un país sísmico, siempre tenemos que estar preparados para reaccionar ante este tipo de emergencias naturales‘, declaró ayer el ministro secretario general de Gobierno, Álvaro Elizalde.

El ministro subrayó que ‘la ciudadanía respondió de muy buena forma‘ ante la alarma de tsunami que emitió la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi). Un informe difundo ayer por la Onemi precisó que aún hay ocho caminos interrumpidos en distintos tramos en la zona norte del país.

Fuente: Efe