�El hábitat característico del grupo Angualasto abarcó desde el Bañado del Pantano (La Rioja) hasta el sudoeste de la provincia de San Juan. La economía de este pueblo originario se basó en la agricultura y en la cría de llama. La recolección de frutos también fue una de sus actividades principales. Además, se dedicaban a la cerámica que se caracterizaba por las guardas geométricas en negro sobre un fondo opaco rojizo, en urnas globulares de cuello bastante estrecho. Lo más típicas fueron los usadas como urnas y halladas en cementerios, según revelan los hallazgos.
