Llevaba casi tres horas pidiendo que la llevaran a la sala de partos, que la bebé ya venía, que le dolía. La enfermera le dijo que se calmara, que sólo eran ganas de ir al baño. Eso hizo. Se levantó como pudo de su cama en la sala común, fue al baño, se sentó y allí mismo nació su hija, que por obra de la casualidad y por los reflejos del padre no llegó al mundo adentro del inodoro en el que estaba su joven madre.
El hecho, tan vertiginoso como dramático, sucedió el domingo pasado en el Hospital San Roque, de Jáchal, y ayer el director del centro de salud, Miguel Maza, inició por cuenta propia una investigación que implicará tomar el testimonio de todos los profesionales que trabajaban en esa guardia, hablar luego con las autoridades de la Zona Sanitaria y, si se determina que alguno de los tres miembros de la guardia (enfermera, médico y obstetra) no actuó de modo correcto, entonces habrá alguna sanción, que puede ir desde un mero llamado de atención hasta una suspensión.
"Si tenemos que tomar medidas, lo haremos", aseguró ayer Maza, quien insistió en que antes necesita todas las versiones.
La pareja y sus familiares contaron que llegaron al hospital el domingo de las PASO a las 15 y que Diana, la bebé, nació a las 17.40, en el baño del San Roque. "No tocó el inodoro porque le pusimos una toalla justo a tiempo cuando estaba naciendo", contó ayer Kevin Olivares, papá de la nena. "No fue un momento adecuado ni tuvimos un trato adecuado, pero lo bueno es que ya están bien las dos", agregó el joven.
