No lo quiere reconocer. O todavía le cuesta caer. A Facundo Pumpido le cuesta creer que fue él quien le arruinó la noche a este River, flamante campeón de la Copa Libertadores. El delantero de San Martín fue el gran artífice de la hazaña sanjuanina conseguida el lunes y por eso, le cueste creerle o no, inscribió su nombre en la historia del Verdinegro.
Pumpido, que atendió a DIARIO DE CUYO ayer después del entrenamiento vespertino, llegó a San Juan este año.
El oriundo de Olivos arrancó en el fútbol de grande. Lo hizo a los 19 años, cuando se metió en un mundo que él sólo veía y disfrutaba desde afuera. Se probó en las Inferiores de Tigre y quedó. Recuerda que hizo seis meses en Cuarta División y rápidamente lo subieron al plantel profesional. “Si bien se dio todo rápido, me quedé con ganas de más porque hice pocos partidos en Primera, jugué más que nada en Reserva”, contó. De Victoria se vino a Cuyo para jugar en Independiente Rivadavia de Mendoza, después Huracán de Tres Arroyos y tras un breve paso por el fútbol de Brasil, retornó al país para jugar en Acassuso en el ascenso. Después de casi tres años ahí, se le abrió la chance para venir a San Martín y no lo dudó. “Mayor me conocía y me habló para venir. Nunca lo dudé, sabía que venía a un club grande, con pretensiones de quedarse en Primera. No me arrepiento”, expresó.
Ya en suelo sanjuanino, Pumpido tuvo que remarla desde abajo. Le tocó ver los partidos desde afuera pero después con la lamentable lesión de Carlos Bueno, Mayor probó en varios encuentros con distintos delanteros, y fue Pumpido quien lo convenció. Fue en el encuentro ante Rosario Central que Facundo hizo su debut de titular. “Tengo que agradecer la confianza del cuerpo técnico y compañeros. Trato de aprovechar la chance que me dieron con el trabajo de todos los días”, manifestó.
En la charla, Facundo volvió al gol en el Monumental. Es que “Facu” todo lo vincula a River. Porque creció con los consejos de su tío Nery, ex arquero que llegó a consagrarse campeón de América y del mundo con la Selección argentina en 1986. “No llegué a ver a mi tío jugar porque yo todavía no nacía, pero desde chico siempre veía fútbol y le insistía a mi papá para que me llevara a la cancha de River. Después iba con mis amigos, todos muy fanáticos e incluso estaban en la cancha el lunes”, contó. El sentimiento que siente el menor de los Pumpido, que incluso lleva tatuado los colores del Millo en la piel hace diez años, es tan fuerte que ni siquiera atinó a gritar el gol el lunes. “Lo disfruté, sí. Pero no lo grité porque no lo sentía”, explicó.
A Pumpido, le cuesta entender que haya entrado en la historia de San Martín. El triunfo ante River, quedará marcado en las páginas gloriosas del Verdinegro, sumándose a los ascensos, y a las anteriores victorias conseguidas en Concepción ante Boca y el Millonario.
El bonaerense, que en San Juan vive con su novia Evelin, contó que alguna vez soñó con el momento que está viviendo.
“Uno siempre sueña en marcarle un gol a los grandes, ya sea a Boca o River, pero para uno que venía jugando en el ascenso, ese sueño estaba muy lejano. Por suerte se me dio, así que trato de disfrutar este momento”, contó. Y sí, tal como reza el tema “Ji ji ji” de los Redondos, Facundo, este amante del rock nacional “no lo soñó”, pero ya lo cumplió y ahora va por más, “¿El próximo objetivo? Dejar a San Martín en Primera”, cerró el héroe verdinegro.
