Un lugar para disfrutar del último día del Mundial de Enduro fue el Predio Ferial, que por un amplio margen de público se hizo presente, a pesar de tener ayer una alta temperatura, para acompañar a los corredores que hicieron un esfuerzo descomunal. El Mundial pasó por la provincia dejando una huela en la tierra seca de este San Juan.

El Predio Ferial se convirtió en el lugar en común de distintas personas, diferente sexo, edad y por qué no fanatismo por una marca de motos o ya sea por la devoción hacia uno de los corredores, como quedó demostrado con el carisma del español, Iván Cervantes.

A diferencia del primer día de fecha mundial (sábado) ayer hubo al rededor de 1.000 personas que llegaron hasta el predio, siendo unos 250 los que estuvieron desde muy temprano para colocarse en las tribunas, mientras que los otros aprovecharon para pasear por las carpas y los motorhome de los distintos equipos.

Como una postal para grabar en las retinas, las sombrillas de distinto color le ponían el toque distintivo a las tribunas tubulares. Casi las cuatro de la tarde y la gente comenzaba a impacientarse por que aún no arribaban los competidores, hasta que apenas segundos después, llegó el más veloz de la competencia. Juha Salminen, el finlandés que se llevó todos los aplausos de pie, los silbidos de aliento y los gritos en forma de empujón hacia la meta.

Así comenzó el espectáculo. Es que Juha ingresó seguido de otros pilotos más y entre ellos el español Cervantes. Con un carisma que lo caracteriza y lo acerca al público, los abrazos no tardaron en llegar. Las colas para obtener una fotografía de recuerdo cada vez se agrandaba aún más. Y el europeo que sin poner pretexto se quedaba para darle el gusto a la gente que aguantó los más de 33 grados de temperatura en la siesta sanjuanina.

La búsqueda de alguna gorra, una remera o simplemente un poster fue haciendo que las carpas concentraran cada vez más gente. Los pilotos extranjeros entraban saludando a las personas que se habían puesto al costado del vallado y cuando salían de allí tras dejar la moto en parque cerrado, pasaban a ser objetos de sumo interés ya que nunca faltaban los que pedían las antiparras, los guantes o la gorra.

La fiesta fue garantizada y la gente aprovechó el lugar para disfrutar de un evento sin precedentes en la provincia que reunió a los mejores del mundo. San Juan puso a su gente en la élite del deporte mundial siendo un público que demostró fidelidad.