Jugaron la final del 2009 en Vigo (España). También la del 2011 en San Juan. Y la del 2013 en Luanda (Angola). Y ahora lo harán aquí, en La Rouche-sur-Yon, Francia. Es decir será la cuarta vez consecutiva que La Argentina y España jueguen la final del Campeonato Mundial de hockey sobre patines.
Estuvimos cerca. En el 2009 perdimos 3-1 pero el final fue a cara de perro. En el 2011 por un 5-4 mentiroso porque en nuestra casa, España nos pintó la cara. Y en 2013, en Angola, también estuvimos cerca pero el Pelado Pedro Gil nos amargó la remontada y España terminó ganando 4-3.
Y ahora la cuarta vez. Y bueno, alguna se nos tiene que dar. No fue “la tercera es la vencida”. Esta será la cuarta y, aunque los españoles crean en su poder, nosotros los argentinos soñamos con que realmente sea la vencida.
Es difícil comparar potencialidades. Porque lo que se ve en la pista es el producto final. Detrás existen una serie de diferencias que se hacen insalvables. Por ejemplo, la Federación Española de patín le brinda un presupuesto de casi medio millón de euros a la actividad. Esa plata con seguridad no sale en la Argentina, porque le tendrían que dar al seleccionado albiceleste más de cinco millones de pesos.
Los jugadores, a su vez, también llegan con procesos distintos. Mientras los españoles todos tienen una competencia de primera línea durante todo el año, de los nuestros los que juegan en San Juan apenas vienen a éstos torneos cada dos años. Y encima, los seleccionados europeos tienen una gran competencia durante toda la temporada, con las Copas de Mundo y la Europea y además torneos internacionales de categoría.
Por todo eso, y mucho más, se hace imposible comparar en las condiciones que están uno y otro equipo. Así lo reconocieron en la producción realizada por DIARIO DE CUYO el miércoles pasado consagrados como Roberto Roldán, José Martinazzo, Raúl Monserrat, entre otros, puntualizando la infraestructura con que cuenta cada país.
Entonces ¿Cómo aspirar a ganarle a España? Con lo que tiene el jugador argentino. Corazón, alma, entrega, pasión. Pero además buen hockey, que en el caso de ayer ante Portugal dijo presente y de gran manera. Porque por algo los propios españoles se llevan a nuestras figuras para que adornen los equipos de su Liga, algo similar a lo que ocurre con los cracks nacionales del fútbol.
Y además nadie puede tener prohibido un sueño. Y eso es lo que tiene poder en los corazones argentinos. Alguien dijo “la Argentina se dio el gusto de jugar el primer partido de este Mundial y el último”. Y tenía razón. Lo logró, pero ahora le falta un botón para prenderse el saco de campeón.
Ayer cuando vieron el video que les compuso Huguito Vinzio, el encargado de prensa de la FAHP, todos sintieron que el apoyo de sus familias les llega a través del mar. De miles de kilómetros. Pero que los suyos están haciendo fuerzas allá, en el San Juan hockista. Igual que toda la gente. Que ve, escucha o lee cómo les va a sus muchachos. Todo esa mezcla de amor y admiración tiene que explotar en un momento. Ojalá sea hoy, a las nueve de la noche de acá o lo que es lo mismo a las cuatro de la tarde en San Juan. Por ahí, dos horas después éstos muchachos están saltando y dando la vuelta olímpica mientras los sanjuaninos están haciendo lo mismo en la Plaza 25. Por eso, ¡que se vengan! ¡Argentina no les teme y ésta será la vencida!
