Adriana la tiene clara y no titubea cuando hace conocer su sueño. “Quiero que sea mi último Mundial. Simplemente es como un capricho. Puede que tenga fuerzas para seguir jugando al hockey más adelante pero no lo quiero así. No sé si estoy dispuesta a resignar otros trabajos. Soy profesora de Inglés y quiero trabajar en eso. Es más, soy joven y todavía puedo hacer un master o un doctorado…”. Ese pensamiento resume sus convicciones. Adriana Gutiérrez, que hoy por hoy está en el Preseleccionado Argentino de hockey sobre patines, difícilmente se pierda el Mundial que se jugará próximamente en Francia. ‘Adri’ (29 años) está entre las 15 que aún integran la Preselección, pero aún queda un filtro para ir al Mundial, ya que el técnico Jorge Otiñano deberá elegir a las 10 que irán al Campeonato que comenzará a fines de octubre.

– ¿Te sentís segura de ir al Mundial?

– No digo nada hasta que queden las 10 que irán. Siempre fue así. Cada vez que estuve en una Preselección para un Mundial no me anticipé. Espero quedar. Sueño que llegue el 20 de este mes y sea una de las convocadas al equipo que irá a Francia.

– ¿Pero estás bien y preparada?

– Por supuesto. No hubiese aceptado venir. No es que esté esperando una revancha pero me gusta el desafío de demostrar que el hockey femenino de la Argentina sigue vivo. Ya he jugado antes 5 Mundiales. Y he sido tres veces campeona del mundo. Pero igual las ganas de jugar otro Mundial no te las quita nadie.

– ¿Y cómo ves al equipo?

– Acá no se trata de hace podio. El pensamiento de las chicas y del cuerpo técnico es ganar el Mundial. Por eso se trabaja a conciencia y con intensidad. Estamos bien. Creciendo hockística y físicamente. Tenemos una base firme y Jorge (Otiñano) tiene las ideas claras.

– ¿Entonces son favoritas?

– Sería un error en creerse las mejores. En Europa a las argentinas nos respetan y hasta nos temen. Es algo que nos hemos ganado por juego y por lo que conquistamos. Pero en el Mundial seremos un equipo candidato, como otros que también estarán en ese escalón.

– Contame por qué decís que será tu último Mundial…

– Porque, como te dije, lo siento así. Ya llevo mucho tiempo y creo que ha llegado el momento de buscar la concreción de otros objetivos. Me siento joven para encarar otros proyectos. Los viajes te hacen crecer mucho. Más si vivís lejos de tu casa. De tus seres queridos.

– ¿Extrañás?

– Bastante. A mi familia (su mamá Gladis y su hermana Mariana), a mis amigos de toda la vida. Eventualmente voy a volver. No sé cuándo, porque por ahora estoy muy bien.

– ¿Hace mucho que te fuiste a Europa?

– Hace siete años. Me fui a España, jugué en el Girona, donde pasé una de las mejores partes de mi vida, después estuve en el Cerdanyola. La temporada pasada jugué en Francia, en el Noisy Le Grand de París. Estuve siete meses y ahora voy a volver al Cerdanyola, que queda en la zona de Cataluña.

– ¿Cómo es vivir del hockey en Europa?

– Cada vez más difícil. Antes una jugadora era una completa profesional. Ahora los contratos son mucho más bajos porque ellos te buscan otros trabajos complementarios, como por ejemplo dirigir divisiones inferiores. Además te dan un departamento para vivir y nafta para el auto. Así, ganas menos.

– ¿Y estás sola en el departamento que te consiguen?

– Una vez estuve sola. Es difícil pero te acostumbrás. Otras veces compartí piso con otras jugadoras. Pero no hay nada como estar en casa, cuando te levanta tu vieja con el desayuno y encima te plancha la ropa (risas).

– ¿Y la gente cómo te trata?

– Bien. Son amables. Pero siempre vas a ser de afuera. En España al menos tenés la ventaja del idioma, pero en Francia se me hizo más difícil. Igual, estudié y aprendí rápido el francés. Me sirvió bastante.

– Volviendo otra vez al Mundial, ¿si estás, cómo te ves el último día?

– Festejando en la fiesta de cierre. Pero no hay que apurarse. Ese es el sueño de todas. Tenemos que estar bien mentalizadas y no tratar de quemar etapas.