Hubo de todo. Novedades (la dupla conductora) y más de lo mismo (cada quien haciendo la suya en la ceremonia). Ausencias (Marcelo Tinelli) y presencias (Adrián Suar, Susana y Mirtha); contentos (los ganadores) y amargados (Karina Olga lloró cuando perdió su aviso de Speedy). Emociones (Alberto de Mendoza, el homenaje) e insólitos (Amalia Granata, ovacionada). Y no faltó condimento político. Cual pelotita de flipper, así transcurrió el Martín Fierro, que tuvo lugar hasta la madrugada de ayer, cuando se develaron los máximos galardones -el platino de Su Giménez y el Oro de Tratame bien- y que dejó mucha tela para cortar.
Y el aire se puso espeso
No todo fue risas y glamour. También hubo versus político en la ceremonia, que se polarizó en pro y anti K a partir de la polémica Ley de medios y los ataques a la prensa opositora. Comenzó cuando Luis Majul (Mejor periodístico por La Cornisa, América) confesó "miedo", pidió a la Presidenta que cuestione los escraches a los periodistas, habló de colegas que usan el canal estatal para hacer propaganda y agradeció "a Daniel Vila, no haber entregado mi cabeza cuando las autoridades del país la pedían".
"En los años de plomo se chupó demasiada gente como para que venga alguno a decir que hoy tiene miedo", contraatacó Eduardo Aliverti (Mejor labor periodística semanal, La Red). Y en consonancia, Jorge Halperin (Mejor labor periodística de radio, Rock and Pop) contó con ironía que "en 2007 una radio privada (Mitre) nos levantó el programa, y del elenco a Carlos Barragán (hoy en 6,7,8) y a mí. Pero no hablo de censura porque la censura sólo existe en el Estado".
Con posturas tomadas, pero bajando el tono, Pedro Brieger (Mejor Labor periodística por Visión 7) dijo que "no hay que tener miedo al debate que se está dando sobre el periodismo"; Ricardo Barrilli (Telefé Noticias, mejor noticiero) brindó por "la tolerancia y el respeto por la opinión ajena, la única forma de respetar a la gente y la Democracia" y Gabriela Radice (labor periodística femenina, noticiero de Canal 7) pidió "tranquilidad y equilibrio en las opiniones".
El que se atajó a tiempo fue el presidente de Aptra, Carlos Sciacaluga, que ya al iniciar la ceremonia -y viendo la que se venía- aclaró que "los premios no tienen banderías políticas". Pero bueno, no alcanzó para evitar la confrontación.
Las mejores y peores vestidas
