Las ricas y sustanciosas recetas de las abuelas inspirarán el segundo recetario de "Chefs contra el hambre", un programa que procura el rescate de la cocina con leguminosas, papas, choclo, cebolla y cortes baratos de carnes en la región de América Latina y el Caribe, en la que 53 millones de personas sufren hambre crónica y desnutrición, según la FAO.
La iniciativa "América Latina y el Caribe sin hambre", busca imponer en las agendas nacionales el derecho efectivo a la alimentación y monitorear el estado nutricional de los países involucrados, explicó la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.
El director regional de FAO, el brasileño José Graziano, informó que seis millones de latinoamericanos cayeron en la categoría de desnutrición en 2009, con situaciones complejas en Bolivia, Guatemala y Centroamérica, en especial su población indígena.
La mexicana "sopa papalote", picante para el frío invernal; el español "cebiche de papa", que sustituye el pescado crudo del tradicional plato peruano por la patata cocida; guisos con cortes baratos de carne y panceta, tortas de limón o naranjas; fueron las recetas de la primera edición, inspirada en la papa.
La anterior edición es punto de referencia para los cocineros llamados a preparar una receta original que tenga como elemento clave frijoles, porotos negros, blancos o rojos, alubias y otras legumbres.
La FAO sostiene que una forma en la cual los cocineros contribuyan a mejorar la alimentación de los más hambrientos es dando a conocer recetas que ayuden a la gente a aprovechar mejor sus alimentos y enriquecerlos, haciéndolos más nutritivos, sabrosos e interesantes.
El problema del hambre radica en el acceso a los alimentos y no en su disponibilidad, ya que la región produce y exporta muchos más que los que consume, por lo cual el hambre es una tragedia que tiene solución, afirma la FAO.
Los chefs están convocados además a dar cursos de cocina a comunidades de bajos recursos y que sufran de problemas de desnutrición, a fin de que aprovechen mejor los ingredientes a los que tiene acceso.
Posteriormente, se imprimirán varios recetarios de platos prácticos, rápidos y sencillos para estas comunidades, realizados con ingredientes fáciles de obtener en la zona y con un buen nivel alimenticio, y con recomendaciones básicas de higiene alimentaria.
La convocatoria se dirige especialmente a los chefs iberoamericanos comprometidos con el disfrute de los alimentos entendidos como un bien cultural tangible.
Un buen guiso de carne con papas llegó el año pasado desde Brasil: para cuatro porciones, se requieren 500 gramos de papas cortadas en trozos grandes, dos zanahorias cortadas en cubos, un tomate, un ají pimentón y una cebolla picados grueso, un kilo de corte barato de carne en cubos grandes y 200 gramos de panceta cortada.
Para obtener el manjar se fríe la panceta y se la reserva, en tanto se sella la carne en la grasa residual hasta dorarse bien; se agregan la zanahoria, el tomate, la cebolla y el ají pimentón, y se cubre con agua para cocinar en fuego moderado hasta que la carne quede tierna; se agregan las papas y se termina la cocción a fuego bajo, agregando agua si fuese necesario, sin remover.
Para calificar como obra de arte, se sirve con la panceta reservada y salpicaduras de perejil, sobre un puñado de arroz blanco, y a gozar.
