El papa Francisco reclamó ayer el impulso de modelos económicos responsables para paliar la ‘grave crisis ambiental‘ del planeta y crear un orden social justo que evite la pobreza y la frustración, principales fuentes de la guerra y el terrorismo.

El pontífice lanzó este mensaje poco después de aterrizar en Nairobi (Kenia), escala inicial de su primer viaje a África, que le llevará también a Uganda y República Centroafricana durante el transcurso de la semana. El objetivo de esta visita es promover la paz, la reconciliación y el respeto al medioambiente en países afectados por un reparto desigual de los recursos naturales, la violencia armada y la vulneración de los derechos humanos.

En su primera y única comparecencia pública de ayer, tras una rápida ceremonia de bienvenida y un breve encuentro con el presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta, abordó sin demora estas cuestiones.

Los líderes nacionales ‘deben promover modelos responsables de desarrollo económico‘, porque existe ‘una clara relación entre la protección de la naturaleza y la construcción de un orden social justo y equitativo‘, remarcó.

Precisamente, la seguridad es uno de los asuntos que centran este viaje papal, cuyo programa discurre entre dos países amenazados por el grupo yihadista somalí Al Shabab (Kenia y Uganda) y un tercero en estado de guerra (República Centroafricana).

El Vaticano se planteó suspender la última etapa por el conflicto armado entre cristianos y musulmanes que asola a Bangui, pero Francisco se negó, porque, como dijo ayer en el avión papal, de esta visita sólo le preocupan las picaduras de insectos.

Se barajó además que sus traslados se efectuaran en un vehículo todoterreno blindado y de cristales opacos, pero el pontífice también lo rechazó.

El Papa aterrizó ayer en Nairobi en medio de unas extraordinarias medidas de seguridad, que incluyen el despliegue de 10.000 agentes en la capital durante su visita, que se prolongará hasta el viernes. Hoy, entre otros actos, oficiará una misa en la Universidad de Nairobi y pronunciará un discurso sobre el medio ambiente en la sede de la ONU.

La etapa más peligrosa de su recorrido será la última, Bangui, capital de la República Centroafricana, adonde llegará el domingo 29.

La Iglesia Católica africana se estima que tiene 200 millones de fieles.