El tema de la corrupción, que tanto preocupa a nivel general, es objeto de estudios permanentes de destacados expertos, que están tratando de llegar a establecer su origen y su forma de combatirla. Una de esas investigaciones ha llegado a la conclusión de que mientras no se la considere como una forma de cultura, no se la podrá combatir eficientemente. Enfocarla solamente como un problema institucional de los gobiernos, no alcanza para encontrar un solución definitiva, que es lo que se necesita en países como el nuestro donde la corrupción ha alcanzado niveles alarmantes y sorprendentes.

En la opinión del investigador centroamericano Salvador Reding Vidaña, si atribuimos la corrupción solamente al ámbito de gobierno, se podría solucionar con medidas de control, auditorías y castigos, pero si consideramos que es un asunto cultural, es decir de la forma de pensar y actuar de las personas, entonces encontramos que la única solución definitiva es promover valores vinculados con la honestidad.

Se ha llegado a determinar que hay tanta corrupción en sectores privados como en los gobiernos. Por ejemplo, un problema permanente en los procesos de compra y contratación en las empresas, partidos políticos y organizaciones sociales de todo tipo (religiosas incluidas), es la participación eventual de ejecutivos o agentes de compra corruptos. Igual que a nivel estatal piden y hasta exigen dinero o bienes para hacer la compra o contratación; o se hacen ofrecer sobornos. También las licitaciones privadas, para negocios entre particulares, se llegan a arreglar para que gane quien da algo a cambio.

Hay robos de dineros y sobre todo de bienes en organismos privados, que van desde el robo ‘hormiga’ hasta los de gran escala. Un ejemplo de esto fue lo de la FIFA, organismo no gubernamental donde directivos robaron millones de dólares o euros. También son comunes los chantajes de proveedores para ahogar a sus clientes, y para obligarlos a aceptar contratos leoninos, como también los robos diarios que afrontan tiendas y autoservicios.

Los ejemplos son interminables y ante estos casos hay que tener en cuenta que para lograr una efectiva acción contra la corrupción hay que generar rectas conciencias, mediante la promoción de valores de respeto, honestidad y que no hay que robar ni siquiera ‘un poquito’ ni abusar del poder. En esto tiene gran importancia el buen ejemplo de los padres, los maestros y toda figura de autoridad para niños, jóvenes y adultos en general.