Ha sido tan trascendente como sorpresivo, el anuncio de la canciller Susana Malcorra del lunes último, sobre el nuevo límite exterior de la Plataforma Continental Argentina, que, tras un fallo de la Organización de las Naciones Unidas incorpora 1.700.000 metros cuadrados, 35% más de la superficie marítima actual, a la vez que se reafirman nuestros derechos soberanos en el Atlántico Sur.

Se trata de un logro importante por la zona política, económica y estratégica alcanzada por esta redefinición territorial aprobada por 21 expertos internacionales, integrantes de la Convención sobre el Derecho del Mar de la ONU. Es un reclamo de la Argentina presentado hace unos 20 años y por tanto no se trata del éxito diplomático de un gobierno sino de una política de Estado sostenida por el país.

Según el dictamen aprobado el 11 del corriente en Nueva York, la Comisión del Límite Exterior de la Plataforma Continental de la ONU, reconoce como ‘territorios en disputa” a la soberanía de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, que están bajo dominio británico. Si bien debido a este conflicto la comisión ha decidido postergar la decisión firme sobre los límites que afectan a estos territorios insulares, de hecho es una afirmación que reitera la posición de las Naciones Unidas en torno a la descolonización y la necesidad de resolver litigios como el que enfrenta a la Argentina con Gran Bretaña.

El pronunciamiento ha impactado en el Gobierno de las Malvinas, porque a juicio de Mike Summers, presidente de la Asamblea Legislativa, ellos entendían que la ONU nunca se pronunciaría sobre solicitudes de extensión de plataforma continental en áreas donde hubiera disputa, por lo que pidió a Londres una clarificación urgente sobre los efectos de tan inesperado fallo del organismo mundial. Debe recordarse que mediante un referéndum interno, celebrado en 2013, los malvinenses decidieron en un 99,8% seguir bajo jurisdicción británica, usurpada desde 1833.

El desconcierto en el gobierno de David Cameron tiene hasta ahora respuestas evasivas y conjeturas, como la ausencia de una notificación oficial y, en todo caso, sería el dictamen de un comité asesor de la ONU con recomendaciones no necesariamente vinculantes, dicen. Obviamente ha descolocado a Londres en sus argumentos.