Fuertes réplicas del poderoso terremoto del fin de semana volvieron a atemorizar a los chilenos ayer en medio de confusas cifras del Gobierno sobre el número de muertos que dejó la catástrofe que forzó un recorte de poderes de la Oficina Nacional de Emergencia (ONEMI).

Una ola de sismos remeció la zona central y sur del país en las primeras horas del viernes, tres de ellos de más de 6 grados en la escala de Richter. El más fuerte se sintió a las 08.47 de la mañana en las costas de la sureña ciudad de Concepción y duró un minuto.

"Este de ahora fue más fuerte. Este que empezó, yo dije: va de nuevo la cosa (el terremoto y tsunami)", dijo Cristián Ruiz, un ingeniero de pesca de 38 años. Abuelos, niños y hasta periodistas volvieron a correr hacia los cerros por miedo a un nuevo tsunami, pero la Armada lo descartó. Las fuertes réplicas de ayer terminaron por darle el tiro de gracia a seis edificios que habían sufrido los embates del terremoto del sábado por lo que se ordenó su evacuación total.

Cientos de réplicas han aterrorizado a la población, luego del terremoto de 8,8 de magnitud que estremeció el sábado al centro y sur de Chile, uno de los más poderosos de la historia, y que fue seguido por varios tsunamis que borraron del mapa pueblos costeros casi por completo.

"Fue terrible. Los tres (temblores) que hubo en un ratito fueron demasiado fuertes. No se cuándo irá a parar esto", dijo un angustiado vecino parado afuera de su casa.

Concepción, una de las zonas más afectadas por el terremoto del pasado sábado, vivió su sexto día de toque de queda para frenar los saqueos, mientras maquinaria pesada removía los escombros de edificios que se desplomaron por completo en la segunda ciudad más grande de Chile. Allí, su gente, aún con pánico se resiste a asistir a sus trabajos.

¿Cuántos muertos hay?

La cifra de muertos dejada por el peor desastre natural en los últimos 50 años en Chile es toda una confusión.

En la noche del jueves, el subsecretario del Ministerio del Interior, Patricio Rosende, informó que las autoridades habían identificado a 279 fallecidos, un día después de comunicar que los muertos alcanzaban los 802 sin dar nombres.

Fuentes oficiales dijeron que el Gobierno cometió un error al incluir en la lista de víctimas a personas desaparecidas que fueron encontradas posteriormente con vida.

Esta desinteligencia dejó mal parada a la ONEMI que fue relegada en cuanto al manejo y difusión de la información ya que, a partir de ahora, todo pasará por el Palacio de la Moneda (sede del Gobierno).

En medio de las réplicas, la presidenta Michelle Bachelet se reunió con el presidente electo, Sebastián Piñera, en el palacio presidencial para definir las líneas de acción cuando comience la fase de reconstrucción tras el desastre.

Piñera, quien asumirá la presidencia la próxima semana, dijo que será necesaria una "profunda reestructuración del sistema de alerta temprana" frente a catástrofes. También dijo que estudia reformular su programa para incorporar las tareas de reconstrucción.

Chile, una de las economías más sólidas de Latinoamérica, necesitaría ayuda financiera internacional para enfrentar la reconstrucción, que demoraría entre tres y cuatro años.