Mucho se podrá hablar del Payo deportista. Fue ídolo. Y como todos los ídolos tuvo fanáticos y detractores. Más allá de dividir aguas, lo importante en la vida de Antonio fue que en un punto esas dos líneas paralelas se unían. En el del reconocimiento. Fue un hombre respetuoso y respetado.

Las imágenes que ilustran esta nota son de diferentes épocas en la vida de Antonio. La primera junto a su esposa y su hija, pertenece a una etapa en la que todavía corría, cuando aún tenía rollo en sus piernas para darle rienda suelta a su pasión ciclista.

Las otras pertenecen a su etapa como ex ciclista. Una de finales de los años ochenta compartiendo una mesa con Ernesto Contreras, el Cóndor mendocino reconocía su valía como deportista. Y la última está emparentada con los varios reconocimentos recibidos en los últimos tiempos. Al sutil gesto de las autoridades del Sindicato Empleados de Comercio se sumó la realización de la última Doble Media Agua, del Club Ciclista Independiente, en su honor.