En medio de la crisis que vivía la provincia, con los sueldos de los empleados estatales impagos, falta de insumos en los hospitales y con la administración pública casi paralizada, el Gobierno de Alfredo Avelín convocó un 13 de febrero del 2002 a la formación de un Comité de Crisis, que tenía como objetivo sacar a la provincia de su estancamiento.
Estaba integrado por representantes del Gobierno, de los gremios, empresarios, intendentes y de la Iglesia.
La decisión fue tomada durante una extensa reunión en Casa de Gobierno presidida por el ya fallecido gobernador Avelín, sin la presencia de la prensa.
Como temario que debía analizar el Comité, se tomó como base un documento elaborado por la Comisión de Economía del Consejo Profesional de Ciencias Económicas, que presidía el economista Américo Clavel.
El documento estaba titulado como "Diagnóstico y propuesta para un nuevo San Juan", en el que primero se hacía un análisis de la situación provincial y luego se proponían una serie de acciones para salir de esos problemas.
Según el documento, la crisis estructural de la provincia se debía a la alta dependencia de pocas actividades primarias y secundarias de bajo valor agregado y a un sector terciario (servicios), que no agregaba valor y absorbía recursos de la economía. También indicaba que había una escasa o nula rentabilidad de las empresas radicadas en la provincia, porque sus productos estaban orientados a mercados en declinación por el cambio de preferencia de los consumidores.
En ese primer encuentro, oficiaron de voceros el gobernador Avelín y el ministro de Gobierno, Ricardo Aracena, quienes destacaron que estaban conformes con los términos de la reunión y que la idea era poner en marcha de inmediato al Comité de Crisis para empezar a buscar soluciones para la provincia.
A la cita acudieron representantes de la Mesa Intersindical de Gremios Estatales, empresarios, diputados provinciales y también estuvo presente monseñor Alfonso Delgado, arzobispo de San Juan.
El obispo aclaró que la Iglesia iba a seguir participando en ese tipo de encuentros en la medida en que hubiera verdaderos renunciamientos de los sectores intervinientes, principalmente del político.
Con el correr de los días quedó demostrado que el citado Comité no logró los objetivos que se había propuesto y se terminó disolviendo, sin alcanzar la finalidad acordada.
