La audiencia era casi un trámite. La pareja de jóvenes hermanos había firmado el acta del juicio abreviado, por una pena menor. De pronto, a la chica le entró el miedo e hizo una pregunta por su futuro, y en eso que el juez le hablaba, en un segundo estalló el escándalo. Frente a la mirada atónita del magistrado, la fiscal y el abogado defensor, todo se tiñó de rojo cuando el otro acusado empezó a tajearse la cabeza y la cara mientras lloraba y gritaba desde su asiento, "yo no he hecho nada". Un policía y después dos más se abalanzaron para sujetar al joven hasta que largó la hoja de afeitar y lo sacaron enchastrado de sangre por el hall central de tribunales en medio de un gran alboroto ayer cerca del mediodía.
Cómo llegó esa "Gillete" a sus manos, es la pregunta. Los uniformados de la alcaidía de tribunales aseguraron que requisaron bien a Carlos Abel Palacio (23), que llegó esposado del Penal de Chimbas. La sospecha es que su hermana Carla Dayana Palacio (20) -también acusada, pero libre- se la pasó a escondidas en esos momentos que estaban sentados juntos en la Sala II.
Ambos estaban ahí por un robo y una agresión a la policía, en un hecho ocurrido el 21 de mayo de 2010 en Chimbas. Según la acusación, Carlos Palacio robó una cartera y lo persiguieron hasta su casa en el Lote Hogar 15, donde su hermana golpeó a unos uniformados y dañó un patrullero. La audiencia de ayer había sido fijada para abreviar el juicio. Los hermanos Palacio, a través del abogado Horacio Merino, se hicieron cargo de todo y firmaron el acta acuerdo por una condena no mayor a 2 años de cárcel para él (tiene una anterior de 4 años y 6 meses) y de 1 años y 3 meses de prisión en suspenso para ella, dijeron fuentes judiciales. Eran las 11.40. El juez Félix Herrero Martín en un momento les concedió la palabra y entonces la chica preguntó: "¿qué va a pasar conmigo? Me dan convulsiones", relató uno de los presentes. El magistrado le explicaba la situación, cuando la fiscal Leticia Ferrón de Rago, alarmada, avisó que Carlos Palacio se estaba autoagrediendo. Supuestamente el joven se agachó y empezó a provocarse cortes en el cuero cabelludo y la cara ante la mirada sorprendida de todos. Según una secretaria, el joven decía: "yo no he hecho nada. Todo fue por defender a mi hermana". El juez Herrero Martín contó que "después que lo agarró un policía, seguía cortándose". Creen que estaba bajo los efectos de una droga, porque estaba fuera de sí y lloraba. Tres uniformados lograron dominarlo y la hoja de afeitar cayó debajo de un asiento. Más tarde trasladaron a Palacio al Hospital Rawson, donde constataron que tenía cuatro cortes superficiales en el cuero cabelludo y unos raspones en el rostro, según la Policía. También hubo corridas por la hermana, que salió de tribunales intentando escapar y al final quedó detenida.
