Todos miraron, pero ninguno se animó a tocar. Aparentemente se trataba de un caso de brujería, según las conjeturas de la gente. Ocurrió en la intersección de calles Patricias Sanjuaninas y O’Higgins, Capital, donde ayer en la mañana apareció en el medio de la calle un mantel con comida y bebida, lo que provocó revuelo entre los vecinos y las personas que pasaron por el lugar.
‘Esto debe ser brujería‘, dijo una de las vecinas que llegó a observar la escena. Otra agregó que faltaban ‘velas negras, sal gruesa y otras hierbas‘ para tratarse de un ‘trabajo de magia negra‘. A la conversación se sumó el chofer de un auto que, desde adentro del vehículo dijo, ‘debe ser hechicería moderna, yo no me confiaría‘. Es que la escena más que tenebrosa, era llamativa: un mantelito rojo tendido en medio de la calle y sobre él, un plato con trozos de manzana, banana y ananá, bañados con un líquido oscuro y de olor extraño. También había una botella de sidra llena y destapada y una compotera con algo parecido al arroz con leche.
‘De seguro se trata de un trabajo con malas intenciones que al hacerse en la intersección de dos calles es para que el mal llegue a todos los que viven en las inmediaciones‘, dijo una parapsicóloga consultada por DIARIO DE CUYO respecto al significado de estos elementos, y que prefirió reservar su nombre.
Según los vecinos esta supuesta macumba se realizó después de las 2 y antes de las 6 de la madrugada. Marcelo, que vive en una de las casas frente a donde colocaron el mantel, contó que llegó de trabajar a las 2,30 y que a esa hora no había nada. En tanto, la portera de la Escuela Miguel de Azcuénaga, cuyo edificio también está frente de donde se produjo el supuesto caso de brujería, contó que llegó a trabajar a las 6 y que los elementos ya estaban colocados en la esquina.
El mantel con los demás elementos, fueron un obstáculo para los vehículos que circularon tanto por Patricias Sanjuaninas como por O’Higgins. Pero hasta los colectiveros se cuidaron de no tocar nada ni siquiera con las ruedas del vehículo.
Al misterio acerca de quién colocó los elementos durante la madrugada de ayer se sumó el de quién los retiró. Los vecinos dijeron que al mediodía ya no estaba ni el mantel ni ninguno de los otros elementos, y que no vieron en qué momento se los llevaron.
