La reinserción del sistema de pequeñas compras en el exterior por Internet, ha comenzado a regir en el país bajo ciertas condiciones que exigen una severa fiscalización y controles para impedir la competencia desleal en la economía si se comprueban valores externos por debajo del costo real.

Tanto consultoras vinculadas al comercio internacional como la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), han realizado estudios acerca del impacto de la ‘importación hormiga’ con precios estimados en un 67% inferior en promedio con respecto a la oferta en la plaza local, no obstante el impuesto del 50% aplicado a las compras por esta modalidad. Al encender las luces de alerta, los analistas indican que estas compras se dan en un contexto de caída de la actividad en el mercado interno, con una contracción de las ventas minoristas del 6,8 % en los primeros siete meses del año.

Por su parte la CAME apunta sus inquietudes sobre los productos chinos que se venden por Internet con Free Shipping (sin costo de envío), lo cual es una estrategia de venta que en la práctica se traduce a precios de dumping, o sea por debajo de los costos reales de comercialización, compitiendo deslealmente con el mercado local.

De todas maneras, el puerta a puerta es un método acotado a paquetes que no superen los 50 kilos y el contenido valuado hasta en 1.000 dólares y de hasta tres unidades del mismo producto en el caso de los couriers internacionales. El Correo Argentino también es parte del sistema, pero el paquete debe pesar hasta dos kilos, tener un valor de hasta 200 dólares, y sin límite en la cantidad de envíos, diferente a los couriers, limitados a cinco entregas anuales por persona.

Para los couriers no se aplica el 50% de la tasa de impuesto, ya que el tributo a cobrar dependerá de la posición arancelaria del bien que contempla el origen y las características. Una vez efectuado el pago, el comprador podrá recibir el envío en su domicilio y notificar electrónicamente su recepción a la AFIP. El trámite deberá ser realizado dentro de los 30 días corridos de la recepción en la web del organismo y el comprador no podrá volver a recibir otros pedidos hasta tanto no cumpla con este requisito.

Si se respetan las reglamentaciones y se evita el conocido dumping de los asiáticos, las importaciones por Internet no deberían preocupar y será un reto para hacer más competitivo a la industria y el comercio nacional.