Desde la semana pasada, personal del municipio de Rivadavia recorre 7 barrios limpiando las acequias y realizando un chequeo para identificar cuáles son las cunetas que tienen que mejorar, ya sea nivelándolas o reparando las impermeabilizaciones, y cuáles deberán construir. La idea es realizar esas tareas en todo el departamento, para reorganizar los cauces de agua y evitar inundaciones. Se trata de una reorganización inédita, según dijo la intendenta Ana María López. En esta primera etapa se invertirá $1 millón. No tienen fecha de finalización de obra.
“La situación de Rivadavia en cuanto a la delineación de acequias es particular, ya que tiene diversos problemas. Por este motivo en febrero pasado se creó el Departamento de Hidráulica que, si bien trabaja de modo coordinado con este departamento a nivel provincial, se encargará de encarar las obras”. Y detalló que detectaron 3 problemas. Por un lado, está la situación de los barrios más antiguos, en los cuales las cunetas están hechas pero tienen mal marcados los niveles. Por esto, cuando baja, el agua muchas veces queda estancada y la acequia termina desbordándose e inundando las calles. Por otro, tienen casos en los que las acequias han sido impermeabilizadas por completo, es decir, no se dejó espacios libres en las tazas de los árboles, entonces las raíces rompen la capa de impermeabilización o las veredas en búsqueda de agua. Y, a la vez, hay barrios nuevos que fueron construidos en zonas que antes eran de cultivo y en los que no se tuvo en cuenta el trazado de las acequias, por lo que el agua se distribuye en turnos (como si se tratara de agua para riego de fincas) y termina perdiéndose o inundando cualquier lugar. En estos casos tendrán que construir las acequias.
“La intención es reorganizar el cauce de las acequias en todo el departamento. Lo haremos por tramos en los que se integrará distintos grupos de barrios”, dijo López. La primera etapa de trabajo comenzó en el barrio Camus y continuará en los barrios 2 de Agosto, Stotac, Natania XV, UDAP, Villa Santa Anita y Rivadavia Sur. Luego, se determinará por qué zonas continuar.
Al hablar sobre los costos y plazos de trabajo, López dijo que “el relevamiento del estado de las acequias se hace mientras se va trabajando. Por eso no sabemos con exactitud qué cantidad de cunetas se debe construir o reparar y desconocemos cuánto tiempo y dinero va a demandar cada obra. Lo que sí se determinó es destinar $1 millón para la primera etapa. Este dinero saldrá del municipio a través de los fondos de la soja”.
En cuanto a lo detalles de la tarea, el titular de Hidráulica a nivel municipal, Daniel Mercado, explicó que “a medida que vayamos trabajando en cada barrio vamos a detectar cuáles son los problemas que tiene en particular y a solucionarlos”. Y explicó que “en las acequias de tierra que no están bien niveladas se rellenará o cavará, según la necesidad. Y en aquellas que están impermeabilizadas haremos una perforación llamada pozo blanco en los finales de cada tramo en el cual se haya perdido el nivel. De ese modo, el agua quedará contenida y no habrá desbordes. Así evitamos romper el hormigón. De todos modos, en los casos en los que la impermeabilización se haya hecho sin tener en cuenta las tazas de los árboles sí romperemos, porque sino terminan rotas las veredas”.
