River Plate prolongó su racha ganadora y con un contundente 3-1 ante San Lorenzo, en la casa del campeón de América, se convirtió en el nuevo líder del Torneo de Primera División.
De la mano de Pisculichi, la figura del partido y autor de un golazo, River tuvo además reacción, ya que se recuperó del gol prematuro de Matos y con cautela y un prolijo juego dio vuelta el marcador con los goles que sumaron Gutiérrez y Boyé.
Así, el River de Gallardo sumó su cuarto triunfo consecutivo y volvió a superar a San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro en torneos locales después de 10 años.
El partido tuvo un comienzo electrizante y con emociones, dado las intenciones ofensivas de ambos. River demostró que tiene buen pie y se plantó en campo del adversario, pero una desconcentración en la salida le permitió a San Lorenzo abrir el marcador cuando se jugaban sólo 5’. Mercier cedió a Villaba, quien habilitó por el medio a un solitario Matos para que resolviera ante Barovero.
River siguió con su libreto y mantuvo su idea de avanzar por los costados con toques cortos y armando buenas sociedades.
Por esta vía, a los 11’, llegó la igualdad: tras una buena jugada entre Vangioni y Teo Gutiérez, la pelota le quedó a Pisculichi, quien sacó un latigazo al gol.
Después el juego se hizo un poco más trabado y, a pesar de que las situaciones de peligro escasearon, River fue el más claro.
En el segundo capítulo el anfitrión salió con una actitud más agresiva, pero esa intención no le alcanzó.
River, en cambio, fue cauteloso, esperó su momento y liquidó el pleito. A los 13’, el uruguayo Sánchez comandó una réplica, cambió para Pisculichi y este tiró un centro rasante para que Teo llegara de frente por el segundo palo y anotara el segundo.
San Lorenzo se desordenó, el nerviosismo de sus jugadores quedó reflejado en las expulsiones, y River, tranquilo, le dio el último golpe. La tercera conquista del Millonario se concretó a los 33’, con un cabezazo de Boyé, luego de un tiro libre ejecutado por Martínez.
Así River volvió a pisar fuerte y con ráfagas de buen juego y practicidad se quedó con el clásico para soñar con el bicampeonato.
