Tal cual se preveía, por las características que tenía el terreno, la primera etapa de la 33ra Vuelta a San Juan se definió en embalaje masivo. Y allí, en la lucha postrera, donde el último palancazo se da más con el corazón que con las piernas, quien llegó con más fuerza fue el sanrafaelino José Luis Rivera. El sprinter que refuerza al equipo de Mardan logró quebrar a Laureno Rosas (SEP) en los últimos 15 metros y con el envión que traía le alcanzó para evitar que Ricardo Escuela (M. Pocito) pudiera arrebatarle la victoria sobre la raya.
Con el resultado del parcial del capítulo de apertura, Rivera se convirtió en nuevo líder (Escuela fue el primero por haberse impuesto en el prólogo de antenoche) de la carrera, seguido a escaso 1 segundo por el barrealino, quedando tercero a 4 segundos, el ganador de la edición pasada, Laureano Rosas.
El final de la etapa fue mejor, en todo aspecto, que el principio. Posiblemente la elevada temperatura haya influido para que el público no asistiera en la cantidad acostumbrada a la largada y, también, no colmara las banquinas de los primeros tramos. Sobre el cierre, especialmente desde Albardón hasta Chimbas y de allí al velódromo, el volumen de gente aumentó.
Fue una competencia totalmente distinta a las que veníamos observando en la temporada. Se reguló el ritmo, guardando energías para los días que vienen. Recién saliendo de Campo Afuera el pelotón imprimió una velocidad importante a su andar, con el afán de cerrar un hueco de casi un minuto que habían abierto siete ciclistas. Con todos juntos en la Ruta 40, a la altura de calle Centenario, la lucha se centró en arribar lo mejor armados posibles para definir la carrera en el embalaje decisivo.
Antes, hubo una carrera con algunas escaramuzas que sirvieron para posicionar al joven Nicolás Tivani como líder de la clasificación de metas de montaña, tras superar a Emiliano Ibarra en el embalaje realizado en El Cerrillo. Por su parte, Franco Luna y Francisco Monte comparten el liderazgo de las metas sprinter.
Si la carrera no fue tan monótona tuvo mucho que ver la osadía y ganas del joven ciclista riojano Daniel Lucero, quien antes de pegar algunas cabeceadas dentro del soporífero transitar del pelotón por la Ruta 295, a la altura de Cochagual Norte, pegó un salto. Superó el puente sobre el Río San Juan, límite entre Sarmiento y 25 de Mayo con 1m de ventaja. Cruzó 9 de Julio (donde ganó la primera meta volante bonificada) con 1m45s de luz. Pisó calle Zapata muy sentido y fue neutralizado antes de llegar a la Ruta 20.
Desde allí hasta el final, los dos o tres intentos de fuga que hubo no tuvieron relevancia. La suerte estaba echada. Los equipos grandes apostaron sus fichas al embalaje masivo y todos debieron seguir sus pautas.
En el duelo, desenfundó primero Rosas, pero tuvo más puntería para pisar primera la raya blanca el hombre que, por la Vuelta, no fue padrino de bodas.
