"La mayoría de las bodegas pequeñas han tratado de mantener al personal, pero las grandes corporaciones han tenido que suspender, incluso hay algunas empresas que se han presentado en concurso", dice Rodolfo Nale, titular de la Cámara de Bodegueros.

"Uno de los problemas que agravó la situación es que a nosotros nos estaban pagando a los 30 días que llegaba el barco a destino y hoy en día estamos cobrando a los 120 días. Además el costo financiero es tremendo, los proveedores de botella, corcho o lo que fuere exigen pago inmediato por la inflación", indica. "Tampoco el Estado ha cumplido como se comprometió ya que no estuvieron los préstamos para cosecha y acarreo ni los destinados a recomposición de capital de trabajo".