Laureano Rosas logró ayer la victoria en la 33ra edición de la Vuelta de San Juan. Al capitán del equipo Continental del Sindicato Empleados Públicos le alcanzó con arribar en el pelotón de punta, apoyado en la renta de tiempo que tenía a su favor, lo que le permitió culminar la prueba de 1.156,5 kilómetros en un tiempo de 26h18m16s. El podio de la clasificación general lo completaron Ricardo Escuela (Municipalidad de Pocito) a 1m y Juan Melivillo (Municipalidad de Zonda) a 1m55s.
La etapa, definida en embalaje masivo, fue para Héctor Lucero (Mardan-Mun. Caucete), con un tiempo de 26h18m16s., escoltado por Escuela y Diego Tivani (Forjar Salud-Mun. Rawson).
El último capítulo de la carrera de los sanjuaninos fue un calco, menos de la que fue al Alto del Colorado, de las otras etapas disputadas en pelotón. El SEP apoyado en el slogan que esta impreso en todas sus banderas (‘El éxito de la lucha es la unidad‘) se puso a la cabeza del pelotón y controló todo.
Nada de lo que ocurriera en la ruta pasaba desapercibido para el grupo de hombres vestidos de verde, que tuvieron incidencia en todo, incluso en la rodada masiva, ocurrida durante el primero de los ocho giros dados en la Avenida de Circunvalación. En esa caída, también se golpeó el líder, Rosas, a quién ‘se le cortó la cadena‘ según explicó luego el director técnico del equipo, Adrián Gariboldi.
Podría decirse que por obra y gracia del SEP, el tramo final de la carrera fue un paseo triunfal del hombre que con su simpleza se fue ganando a diario el cariño de la gente, que lo vitoreó cuando subió a recibir la copa.
Hubo, sí, durante el transcurso de la carrera ataques e intentos de fuga. Aun estando demasiado lejos y con escasas chances los equipos que tenían alguna esperanza, intentaron abrir huecos con respecto al pelotón.
La ofensiva sobre el líder fue contrarrestada por la solidez del conjunto de ciclistas que hoy debutarán en el Tour de San Luis estrenando su licencia Continental, que lo acredita como un equipo profesional de tercera categoría mundial.
El susto mayor que debió afrontar ayer Rosas fue la rodada. Al final del esfuerzo mostraba magullones en sus brazos y piernas, y parte de su malla rota. Nada puso en peligro su victoria.
Al final del parcial, embaló, como lo hizo en todas las etapas anteriores, pero no se esforzó en ganar, le alcanzaba con llegar con el mismo tiempo. Era imprudente arriesgarse a sufrir una caída en un embalaje furioso teniendo en cuenta que hoy debuta con el equipo en el Tour de San Luis.
