Cardoso, que modernizó la mayor economía latinoamericana durante dos períodos presidenciales (1995-2003), y que sigue siendo uno de los políticos más respetados de Brasil dijo que es probable que ningún candidato gane en la primera vuelta de los comicios. En la segunda vuelta, programada para el 26 de octubre, Silva, candidata del Partido Socialista Brasileño, lograría el 47% de los votos, mientras que Rousseff, del gobernante Partido de los Trabajadores, obtendría el 43%, según la encuesta Ibope del miércoles.

Según Cardoso, "la victoria de la oposición podría significar una especie de ruptura en la política exterior de Brasil, especialmente respecto a Sudamérica. Con Rousseff hay una parálisis de la política externa de Brasil, porque la presidenta se ha concentrado en tratar de revitalizar el deteriorado Mercosur en lugar de también abocarse a firmar acuerdos de libre comercio con la Unión Europea, Estados Unidos y Japón. El corazón de muchos funcionarios es, para decirlo en una palabra "bolivariano”, están con Chávez, pero en la cabeza no, porque los intereses de Brasil no coinciden con eso. Entonces, no saben qué hacer. Quedan un tanto paralizados”.

Para Cardoso la visión del gobierno es anticuada, tercermundista, de los años 60 o 70. Por eso si gana Silva, procurará apartarse de las actuales políticas aislacionistas de Brasil, que se centran en el Mercosur, que impide a los miembros del grupo negociar unilateralmente acuerdos de libre comercio con terceros. Además, Brasil haría más por defender la democracia en la región. "Venezuela fue integrada a Mercosur sin que hubiera habido ningún esfuerzo del gobierno de Brasil para que allá se cumpliera con la cláusula democrática del Mercosur”, dijo.

Con respecto a Argentina, Cardoso dijo que "hay una suerte de casi complicidad de Brasil con los desatinos de Argentina”.

Brasil no firma acuerdos de libre comercio con Europa "porque nuestros aliados del Mercosur, especialmente Argentina, no lo aceptan, porque tienen temor a bajar sus aranceles. Yo creo que todo esto cambiaría”, dijo Cardoso.

Mi opinión: La ventaja de la oposición que muestran algunas encuestas podría disminuir en las próximas tres semanas, porque Rousseff tendrá mucho más tiempo televisivo que Silva, y porque la campaña negativa de la presidenta contra Silva podría debilitar el apoyo a la candidata opositora. No obstante, hay un 50% de posibilidades de una victoria de la oposición, si no más. Si eso ocurre, habría una gran presión social para sacar a Brasil de su actual parálisis, con un crecimiento prácticamente nulo del 0,3% para este año.

Como dice Cardoso, una victoria opositora resultaría en un menor alineamiento automático con gobiernos "tercermundistas”, y en un nuevo impulso de insertar a Brasil en la economía global por medio de acuerdos comerciales con los mayores países industrializados. Eso ayudaría a Brasil a volver a la senda del crecimiento y -considerando que representa más del 60% del PBI de Sudamérica- podría hacer cambiar el rumbo económico de toda la región.