Aviones rusos bombardearon ayer por primera vez el territorio sirio en una operación que, según fuentes oficiales rusas y sirias, tuvo como objetivo bases del grupo terrorista Estado Islámico (EI), lo que fue desmentido por activistas y opositores.
Los ataques llegan en medio de la crisis de los refugiados sirios que llegan por miles cada día a Europa.
La televisión estatal del país árabe, que citó una fuente militar, anunció que la aviación de Rusia, en colaboración con las fuerzas aéreas de Siria, atacó blancos del EI en las provincias centrales de Hama y Homs, donde ocasionó “grandes pérdidas en las filas de los terroristas”.
Las zonas bombardeadas fueron Al Rastan, Telbise, Al Zafarana, Deir Ful, Salamiya y los montes de Al Hamr y Aidun, en aplicación del acuerdo entre Siria y Rusia contra el terrorismo internacional y para la eliminación del Daesh (acrónimo en árabe del EI).
Por su parte, Moscú aseguró que sus aviones efectuaron ocho ataques contra el EI en sitios montañosos de Siria y negó daños colaterales entre la población civil, en respuesta a las acusaciones de la oposición en el país árabe.
Según el Ministerio de Defensa ruso, sus objetivos son “armamento pesado, nudos de comunicación, medios
de transporte y arsenales de armas, municiones y materiales explosivos pertenecientes a los terroristas del EI”.
La operación militar se desencadenó después de que el Senado ruso autorizara ayer el uso de sus fuerzas aéreas en Siria, a petición del presidente ruso, Vladímir Putin, un permiso que no incluye una intervención terrestre.
De hecho, la Presidencia siria reveló que el propio mandatario sirio, Bachar al Asad, había solicitado a Putin el envío de su aviación al territorio sirio para combatir el terrorismo.
Rusia es uno de los principales aliados del régimen de Al Asad desde el comienzo del conflicto sirio en marzo de 2011 y, aunque anteriormente había prestado apoyo logístico a las fuerzas sirias, esta es la primera vez que interviene directamente.
La reacción de la oposición no se ha hecho esperar y el presidente de la Coalición Nacional Siria, Jaled Joya, afirmó ayer desde Nueva York, donde asiste a la Asamblea General de la ONU, que los bombardeos rusos en el Norte de Homs causaron la muerte de 36 civiles. En varios tuits, el jefe de la principal alianza de la oposición política siria destacó que las áreas atacadas por los aviones rusos “estaban libres del EI y de Al Qaeda”.
Joya ofreció, además, un desglose de víctimas por zonas: 17 fallecidos en la zona de Telbise; seis en Al Rastan; once en Al Zafarana, y uno en Al Mukaramiya y Al Ganto, respectivamente.
