El cerro Caballo Anca parece una pared infranqueable, pero a varios metros de altura los obreros, que desde abajo parecen granitos de arroz, ya marcaron lo que será la entrada del túnel número 7. "Esta es la ruta más estratégica de San Juan", repetía una y otra vez el gobernador Gioja, que en realidad estaba tan asombrado como todo el grupo de periodistas jachalleros que acompañaban al mandatario. Para todos era la primera vez que recorrían las obras y admitieron que les llamó la atención el gran avance logrado, tramos enteros ya casi pavimentados -sólo falta la última imprimación- decenas de alcantarillas, y los puentes en pleno proceso, como el que se ubicará sobre el río Bermejo, que será el más largo de todos con sus 270 metros. En él, los obreros trabajaban colocando los pilotes que van enterrados a 25 metros de profundidad.

Todo en la 150 está pensado y diseñado para soportar el tránsito de camiones de gran porte, ya que se trata del tramo sanjuanino que faltaba construir para completar el Corredor Biocéanico, que unirá Porto Alegre, en Brasil, con Coquimbo, en Chile, a través del futuro túnel de Agua Negra.

En los cinco tramos, que fueron licitados e iniciados en tiempos diferentes, ya trabajan unos 800 obreros de seis empresas distintas.

Esta es una de las obras viales más caras que se construyen hoy en el país, en total se invertirán en ella unos 800 millones de pesos provenientes de Vialidad Nacional.

Hace un mes comenzó la construcción de la parte más difícil de la ruta, que es el tramo Ischigualasto-Caballo Anca, donde están proyectados 7 túneles, que suman unos 3.200 metros y 3 puentes. Por estas dificultades geográficas, el gobernador destacó que el estudio de los tramos le llevó más de dos años a la Escuela de Caminos, de la UNSJ.

Javier Lencinas, supervisor de Vialidad Nacional, dijo que todo se hizo de cero, "por acá no había ni una huella, todo debió trazarse nuevo".