En familia, en grupos de amigos, solos. Setenta mil personas vivieron, vibraron y sintieron a flor de piel la última etapa de la Vuelta a San Juan. “La Vuelta de todos” dicen, y vaya si será verdad, porque ayer estuvieron todos. Como era sabido el cierre de la gran carrera, acaso la competencia ciclística más importante del país, estuvo toda la familia del ciclismo presente. Y no sólo del mundo de las bicicletas, porque el fútbol también dijo presente en cada rincón. En zona de Concepción, las banderas con los colores de San Martín adornaron la Avenida; en cambio, entre el puente de Avenida Ignacio de la Rosa, Libertador y Paula, las camisetas de Desamparados sobraron también con el trapo del Barrio Meglioli. Un poco más allá, sobre el puente de Matías Zavalla, un amplio telón de Colón Junior también adornó el paso del pelotón. Los hinchas de Alianza no quisieron ser menos y colocaron sus banderas en la zona del acceso Este en Santa Lucia y los azules de Villa Krause pusieron sus trapos de Unión entre Mendoza y General Acha. Así, las imágenes se repitieron a lo largo y ancho del anillo de la Circunvalación. La jornada nublada ayudó para ser más amena la tarde. Una tarde que fue especial no sólo para la familia de las dos ruedas sino para todos los sanjuaninos que demostraron una vez más por qué es la “capital del ciclismo”.