Quienes vayan al santuario de Nuestra Señora María Reina de la Paz, en el cerro Pie de Palo (Caucete), encontrarán un lugar abandonado. Los senderos están llenos de piedras o plantas con espinas, los únicos tres tachos de basura están oxidados y rotos, al igual que el único banco, y los cables de electricidad cuelgan de los postes. Lo único sano es la gruta de la Virgen, quizás, porque está rodeada por rejas.
El tránsito tranquilo sobre la ruta se vuelve movedizo cuando el vehículo entra por el callejón ubicado antes del inicio de la Senda del Peregrino, que lleva al santuario. Primero hay una arenilla que hace que las ruedas se corran. Después, casi 200 metros de serrucho y piedras dificultan el avance. Al llegar, lo que aparece es el único banco, que se ve, está en mal estado y ubicado debajo del único árbol del lugar.
En la base del cerro en cuya cima está la virgen blanca (ver aparte) todo está desolado. Las plantas con espinas rodean el sendero del ascenso y hay dos carteles gastados. Uno indica que se debe usar los basureros, pero no hay ninguno alrededor.
