Dentro de los actos del bicentenario del natalicio de Domingo Faustino Sarmiento, el ministro de Educación del gobierno porteño, Esteban Bullrich, dispuso reeditar en facsímil el libro escrito por el prócer sanjuanino en 1855, titulado "Educación común en el Estado de Buenos Aires”. Se trata de uno de los más importantes aportes que realizara Sarmiento a la educación rural, que en la opinión de numerosos especialistas contiene enseñanzas aún hoy aplicables, por lo que consideran que sería muy importante difundirlas actualmente en el ámbito de las escuelas agrícolas o agrotécnicas.

La primera edición de esta obra se hizo en Santiago de Chile en 1855, en la imprenta de Julio Belin y Ca.; mientras que la segunda edición se realizó en el establecimiento tipográfico de "El Censor”, en Buenos Aires, en 1887.

"Las cuestiones agrarias han despertado en Inglaterra y entre los sabios de Europa, un acrecido valor…”, expresa el autor en el prólogo de esta obra en la que hace referencia al proyecto de crear centros agrícolas, precisamente en la época en que en nuestro país se hablaba de introducir la inmigración.

Evocando su viaje a Estados Unidos, Sarmiento se refiere a las praderías que "servían no ha mucho de morada predilecta de recuas de búfalos salvajes”, señalando que en "ninguno de aquellos parajes se presenta el fenómeno que en las campañas de Santa Fe y de Buenos Aires, a saber: la tierra cubierta, tapizada exclusivamente de pastos exquisitos, mezcladas sus variedades cual grageas, sin mezcla de maleza inútiles, pudiendo en algunas partes cegarse a guadaña, con la misma regularidad que mieses cultivadas”.

En relación a los pastizales el Gran Educador dice en su libro que "Estas manchas de vegetación que abrazan muchas leguas son verdaderas viñas del Señor, de que el hombre recoge el fruto; son capitales invertidos por la naturaleza que dan un rédito cierto y permanente”.

Sostiene que las tierras son "una industria para beneficio del hombre” y expresa que es necesario promover una "cultura de la tierra, cultura del ganado, cultura del hombre”, resumiendo con esa frase el sentido que pretendía darle a su pensamiento relacionado con la educación rural.

Otro de los aspectos que aborda en el libro está vinculado estrictamente con la producción y en relación a este tema Sarmiento se pregunta qué cantidad de hectáreas necesita cada cabeza de ganado, y cuántas cabezas se necesitan para ocupar totalmente el Estado de Buenos Aires y la forma de lograrlo.

Sin duda que esta obra sarmientina fue un decisivo aporte al perfil agroindustrial que adoptó el país y sigue siendo la base de la enseñanza rural que es necesario fortalecer a la luz de las nuevas tecnologías aplicables a la producción agropecuaria.