Pablo Schoklender se distanció ayer de su hermano Sergio por las presuntas irregularidades de la Fundación Madres de Plaza de Mayo al asegurar que ‘no son siameses‘, y lo responsabilizó, junto a la titular de la entidad, Hebe Bonafini, del manejo del dinero con ‘caos administrativo‘ en la organización.

‘Está muy claro, pero muy claro, quiénes han sido los protagonistas de esta historia‘, enfatizó y recordó: ‘Mi hermano comenzó su relación con la señora Hebe Pastor de Bonafini hace casi 20 años, viajó junto a ella por todo el mundo, llenando varios pasaportes, y compartieron infinidad de proyectos y actividades en las que yo jamás participé‘.

Pablo, en un escrito que hizo llegar al juez federal Norberto Oyarbide desde la cárcel de Ezeiza, remarcó: ‘Yo no soy mi hermano, durante años permití que se hablara de los hermanos Schoklender como si fuéramos siameses pero no lo somos‘, y agregó que ‘somos dos personas totalmente diferentes (…) en particular en relación con los hechos que se investigan en la presente causa‘.

El menor de los Schoklender, que ayer debía ampliar su declaración indagatoria pero pidió postergación por sufrir dolor de espalda, se quejó al magistrado por el ‘error‘ de confundirlo con su hermano al imputarle ‘cosas que ha hecho él‘, aunque aseguró que no quiere sostener que su hermano ‘es responsable de algo‘ porque ‘eso lo dirá la Justicia‘, señalaron fuentes judiciales.

Pablo aseguró que ‘jamás‘ firmó ‘ningún convenio‘ ni gestionó ‘ningún subsidio‘ e indicó que su hermano y Bonafini firmaron ‘los primeros contratos con el Gobierno para la construcción de casas‘ mientras que él, dijo, sólo se ocupaba de gestionar bibliotecas sobre derechos humanos para repartir en las escuelas públicas. En tanto, la Cámara Federal porteña convocó para el próximo 14 de junio a una audiencia previa a resolver si concede o no la excarcelación al detenido Pablo Schoklender.