El plan que había pensado Lucía Enríquez (55) para el día de ayer, era recorrer junto a sus dos hijos adolescentes varios parajes de Zonda y Rivadavia, para distenderse. Bien temprano, los tres tomaron un colectivo y salieron a pasear. Pero lo que un principio pretendía ser un viaje de placer casi se convierte en una pesadilla cuando uno de sus hijos quiso llegar a un pico y se resbaló en una pendiente, cayendo unos 40 metros por el costado del cerro, frente a la Cabeza del Indio, Rivadavia. El joven quedó malherido y por fortuna, tenía su celular que usó para pedir auxilio. Después de un arduo operativo de Bomberos y la policía, pudieron rescatar al joven que sufrió fracturas en el húmero y codo izquierdo, en la pelvis y golpes en su cuerpo, dijeron en la policía. Anoche estaba internado.

Todo comenzó a las 10, cuando Jonathan Molina (21) y su hermano Joaquín (18) le dijeron a su madre si podían escalar el cerro ubicado al costado Sur de la ruta 12, frente a la Cabeza del Indio, mientras esperaban que llegara el colectivo que los dejara en su casa de Capital, comentó Lucía Enríquez. La mujer les dio el visto bueno y ambos enfilaron por una quebrada escarpada hasta llegar a una huella a la mitad del cerro, a unos 800 metros de altura a nivel del mar, dijeron en la policía.

En ese sitio, a Jonathan se le puso que quería llegar al pico del macizo y empezó a escalar el difícil terreno, comentó su hermano. Como él estaba cansado, regresó a donde estaba su madre sin saber de Jonathan, precisó Joaquín Molina.

Cuando bajó, el joven recibió un llamado de la policía a su celular explicando que su hermano había marcado el 911 pidiendo ayuda porque había sufrido un accidente al resbalar en una saliente, luego de escalar poco más de 130 metros. Allí el muchacho rodó unos 40 metros por encima de las piedras y espinas hasta quedar en una hondonada, señalaron en la policía.

Luego, llegaron una veintena de efectivos de Bomberos, GERAS, Seccional 13ra. y del Comando Radioeléctrico para rescatarlo. Los uniformados provistos de sogas, camillas, agua y otros elementos, comenzaron a recorrer el 1,5 km. que los separaba del joven herido, esquivando sectores donde era imposible subir, comentó un jefe policial. La ida les demoró unos 45 minutos.

Sin embargo, dar con la víctima no fue nada fácil. A lo largo de las 5 horas que duró el rescate, su madre y algunos policías le llamaban al celular para que gritara. Esos gritos eran desgarradores. No obstante, eso permitió dar con él más rápido, antes de que pudiera desmayarse por el intenso calor, comentaron.

Cuando lo encontraron, estaba adolorido, deshidratado y ensangrentado, comentó un policía. Lo estabilizaron en una camilla y empezaron el arduo descenso a través del empinado terreno hasta la base del Río Seco, donde lo esperaba una ambulancia que lo trasladó al hospital Rawson. Anoche, Jonathan Molina quedó internado en observación para ver su evolución, indicaron en la policía.

"Se fueron de intrusos que son. No pensé nunca esto podía pasar. Gracias a Dios tenía su celular sino no sé que hubiera pasado, no quiero ni pensarlo", comentó aliviada Lucía Enríquez.