El rápido comienzo del Clausura de AFA no ayudó a los grandes del fútbol argentino a olvidar sus pobres campañas en el pasado Apertura y hoy comparten una irregular producción, disputadas tres fechas en poco más de una semana. River y Boca, con 4 puntos y ya a un triunfo de la cima (si hoy no gana Godoy Cruz), siguen en deuda con el funcionamiento en la cancha y si bien todavía queda mucha tela por cortar en este campeonato, en este momento dependen más que otros equipos no tomen velozmente la ansiada regularidad de juego, a que aparezcan "ya" las fortalezas de sus propias producciones.
El hecho que el sábado Boca fuera perdiendo 3-0 a los 18 minutos del primer tiempo ante Newell’s es suficiente para confirmar que el equipo defiende tan mal como se vio desde los partidos de verano. Si no fuera por los 6 goles que se comió Lanús ante Argentinos, Boca sería el equipo más goleador del torneo, con 7 goles en contra. De nada valió por ahora "el sacudón" que intentó el arquero Abbondanizeri en la semana, al afirmar que falta actitud en la defensa.
En River, el costoso trabajo que viene haciendo desde el verano Leonardo Astrada para reconstituir la confianza en sus jugadores recibió un fuerte cimbronazo, con la recaída de Ariel Ortega en sus problemas con el alcohol. El jujeño era una columna en esa labor del DT, ya que aunque no descollara individualmente en la cancha, podía absorber la presión para que "los pibes" se soltaran más y crearan peligro en el arco rival. Ortega ayer no quiso quedarse a almorzar con sus compañeros y luego el equipo ante Rosario Central mereció ese inexpresivo 0-0.
Junto a ellos, San Lorenzo y Racing también van por el mismo sendero. Obligados también a ser protagonistas, arrancaron con un triunfo pero luego se debarrancaron en las dos fechas siguientes y sus respectivos técnicos se quedaron con un mar de dudas de la respuesta de sus dirigidos. Independiente puede aprovechar hoy el panorama de los otros grandes, si le gana al puntero Godoy Cruz. Pero si pierde, caerá en la misma bolsa.
