"Ahora voy a descansar un tiempito, pero desde febrero del año que viene me voy a dedicar a transmitir un poco de lo que aprendí", dice Oscar Gutiérrez, el hombre que desde hace 42 años trabaja en Ceremonial y Protocolo del Gobierno de San Juan. Y que como le llegó el turno de jubilarse, porque ya cumplió 66 años, dejó el cargo.
Ayer le rindieron un homenaje en Casa de Gobierno, con el gobernador José Luis Gioja a la cabeza, acompañado por todos los ministros del gabinete sanjuanino. Y estaba toda su familia presente, su esposa, Stella Maris Zapata, sus tres hijas y los 6 nietos.
Gutiérrez entró a la administración pública en 1964, durante el Gobierno de don Leopoldo Bravo y su primeras funciones fueron en la Dirección de Arquitectura como encargado de distintas obras que hacía el Estado, como las del Hotel Sussex, la actual Legislatura.
Recién en 1968, cuando era director de Ceremonial don Gregorio Figueroa Infante, que era vecino suyo, lo invitó a trabajar en el área.
"Yo pasaba por la Casa de Gobierno y veía a los empleados de corbatita y bien vestidos. Me atraía la idea así es que acepté ahí nomás", cuenta Oscar, quien había comenzado a estudiar para contador, pero no terminó.
"Al primer presidente que conocí fue a Onganía. Cuando vino había huelga de maestros y lo pararon en la esquina de Libertador y Meglioli. La custodia no dejaba avanzar a los maestros pero él se bajó del auto y preguntó qué querían. Una maestra le mostró las precarias condiciones del edificio escolar y él prometió construir uno nuevo. Así surgió la Escuela Provincia de Salta", cuenta.
De Carlos Gómez Centurión recuerda que cómo se venían las elecciones del "73, que terminó ganando don Eloy Camus, le encargó para una reunión con los postulantes que armara una mesa especial, para que ninguno de los 12 candidatos a gobernador que había tuviera más protagonismo que otro. Así, armó una gran mesa redonda, con un hueco al medio, para que no tuviera cabecera y todos quedaron en igualdad de condiciones.
Para el golpe militar del "76, como el gobernador Camus estaba en Buenos Aires, se encontró cuando llegó a trabajar en la mañana con la Casa de Gobierno llena de militares. "Me trataron muy bien, no tuve problemas. Sólo me pidieron que acompañara al vice, Francisco Aguilar, en un auto a su casa".
Al mediodía en el comedor, donde es hoy la sala Ricardo Colombo, le tocó armar el acto para que asumiera coronel Carlos Tragant como gobernador defacto. "Yo era el único civil", cuenta Oscar.
"Con todos los gobernadores me llevé en forma excelente, lo jodido son los círculos", dice con picardía.
Sobre si tuvo alguna diferencia con alguno de los mandatarios, relata que "un día me llamó el gobernador Gioja y como mi celular no andaba bien y no lo escuchaba, me trató medio desacomodado. Yo me enojé y me fui a mi casa porque con 6 nietos no estaba para que me trataran mal".
"Al otro día no fui a trabajar y no le atendí el teléfono. Hasta que me mandó el auto con el custodio a buscarme y fui después. Entré a su despacho y hablamos y me dijo que tenía esa forma de hablar. Nunca más tuvimos problemas", agregó.
Entre sus planes ahora quiere descansar y viajar, lo que no había podido hacer por sus obligaciones. Y en febrero quiere empezar a dar cursos de ceremonial y a preparar equipos en los departamentos. "En el interior se sabe muy poco de esto", dice.
